Espacios. Vol. 37 (Nº 07) Año 2016. Pág. 7

Cambio climático, balance hídrico y eficiencia energética en algunas estaciones climáticas en Colombia

Climate change, water balance and energy efficiency in some seasons in Colombia

Ciro Alfonso SERNA Mendoza 1; Oscar Alonso VÉLEZ Rojas 2; Abraham Allec LONDOÑO Pineda 3

Recibido: 23/10/15 • Aprobado: 04/12/15


Contenido

1. Introducción

2. Marco teórico

3. Metodología

4. Resultados

5. Conclusiones y alternativas para la gestión del agua

Referencias


RESUMEN:

El propósito de este trabajo es comparar los balances hídricos y la eficiencia energética en las estaciones climáticas analizadas por los estudiantes de la primera cohorte del doctorado en desarrollo sostenible de la Universidad de Manizales en el módulo denominado Cambio climático, agua y eficiencia energética. En el caso de los balances hídricos se emplea una correlación de los componentes de la oferta y la demanda, a los que se les hace una prueba de significancia para verificar la relación entre las variables. En lo que respecta al tema de la eficiencia energética se evalúa el trade off entre el consumo de agua que implica la producción de biocombustibles y la reducción de emisiones de CO2 que ello produce. Posteriormente se explican los resultados que arroja este ejercicio y, por último, se presentan algunas alternativas sobre los planes de acción que se podrían llevar a acabo ante cada situación identificada.
Palabras clave: cambio climático, balance hídrico, eficiencia energética, estaciones climáticas, Colombia.

ABSTRACT:

The purpose of this paper is to compare the water balance and energy efficiency in the seasons analyzed by the students of the first cohort of PhD in sustainable development at the University of Manizales in the module called climate change, water and energy efficiency. In the case of water balances a correlation of the components of supply and demand is used, which are analyzed throughout a significance test to verify the relationship between variables. Regarding the issue of energy efficiency the tradeoff between water consumption as the production of biofuels and the reduction of CO2 emissions that it produces are evaluated. Subsequently the results shown by this exercise are explained and finally some alternatives are presented as an action plans if any of the presented case happens.
Keywords: Climate change, water balance, efficiency, energy, climate seasons, Colombia

1. Introducción

El cambio climático está generando efectos en las fuentes hídricas de diferentes localidades, lo que a su vez ocasiona una serie de costos alternativos entre los diferentes usos de este recurso, pues lleva a la necesidad de elegir qué porcentaje debe ser destinado a actividades domésticas, industriales, agropecuarias, o la producción de biocombustibles. En este último aparece implícito un trade off entre el aumento del consumo de agua para producción de energía limpia y la mitigación en términos de las disminuciones de CO2 que esta opción representa.

Este artículo presenta una comparación entre los componentes de los balances hídricos de algunas estaciones climáticas en Colombia, al igual que el costo de oportunidad que representa el aumento en el consumo de agua para la producción de energías limpias y el ahorro en emisiones que aporta la producción de biocombustibles.

Para ello este trabajo se divide en cuatro partes. En la primera se hace un abordaje del marco teórico que soporta la relación cambio climático-balance hídrico- eficiencia energética, en ella se presentan tanto los conceptos que soportan estás temáticas como sus interrelación o asuntos nodales (Londoño, 2014) y su importancia para el normal desenvolvimiento de las sociedades modernas y la sostenibilidad (Velez, 2015; Londoño, 2015; Londoño et. al. 2015)

En una segunda parte se explica la metodología de análisis de los datos obtenidos a partir de las presentaciones realizadas por los miembros de la primera cohorte del doctorado en desarrollo sostenible de la Universidad de Manizales.

Para la metodología se hace una análisis de correlación que compara 5 variables de la oferta hídrica y 5 de la demanda hídrica en 7 de las estaciones: Arauca, Palmerita, Carimagua, La Florida, El Dorado, Cáceres y Andagoya. Luego se les hace una prueba de significancia para corroborar la existencia de correlación de las variables. La finalidad de ello es poder extraer elementos tanto de la oferta como de la demanda hídrica que sirvan para proponer alternativas para el uso eficiente de energía.

De igual forma, al ubicarse en la producción de biocombustibles se presentará en forma de análisis el trade off que representa el aumento del consumo de agua de este tipo de energía y la disminución de las emisiones de CO2 a la que conlleva, al finalizar este apartado se hará un balance de este intercambio.

En una tercera parte se presentarán los resultados que se obtienen de la aplicación de las metodologías para comparar los balances hídricos y la eficiencia energética en las 7 estaciones en cuestión. Por último, en un cuarto momento se presentarán una serie de alternativas o propuestas para dar solución a las problemáticas identificadas en la sección 2.

2. Marco teórico

El cambio climático puede modificar la disponibilidad de los recursos hídricos y sus usos alternativos, incluyendo aquellos asociados a la generación de energía. Este marco teórico  articula la relación entre el cambio climático, la disponibilidad de los recursos hídricos en Colombia, y el tema de energías alternativas.

El cambio climático es un concepto surgido en el siglo XX. Para comprender el origen y la evolución de dicha acepción es necesario ubicarse en 1972, pues es a partir de este año es que se reconoce, desde algunos foros políticos y económicos internacionales, la necesidad de reflexionar sobre la conveniencia o no del modelo de crecimiento antropogénico sustentado en la explotación económica, el que se interesa muy poco por el cuidado de la naturaleza (Novo, 2006), ya que a causa de este se llegó a una crisis ambiental de dimensiones planetarias.

Bajo este panorama se convocó a la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, reunida en Estocolmo del 5 al 16 de junio del año en mención, de la cual surgió el Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente- PNUMA, cuya función consistió en formular una serie de criterios y principios que sirvieran de guía para que los países contribuyeran a la preservación del medio ambiente (Naciones Unidas, 1972),

El deterioro del ambiente siguió su marcha y, para los años 80, sucesos tales como  los vertimientos de residuos contaminantes, derramamientos de petróleo y accidentes nucleares en reactores civiles comenzaron a generar grandes desajustes ambientales (López, 1998, p. 43) que se tradujeron en variaciones del clima. De esta forma, el cambio climático dejó de explicarse únicamente por las interacciones de los ciclos biogeoquímicos [4], y empezó a considerarse a la acción humana como responsable de estos desequilibrios. Al respecto, Arrenhius en 1896 propuso que la temperatura media de la tierra debía ser de 15ºC si solo se consideraran las interacciones de los ciclos en mención, pero el aumento en las concentraciones de  CO2 asociadas a la quema de combustibles fósiles podría incrementarla en 5ºC. Esto se  encuentra en concordancia con los estudios de Krapivin y Varotsos (2008, pág 5), en los que se presenta la idea de que el planeta permaneció alrededor de 11.000 años sin grandes variaciones en su temperatura media, y solo con la llegada de la era industrial la tendencia del clima cambió.

De esta manera se entiende que el cambio climático se puede dar por factores naturales (los ciclos biogeoquímicos), y por la incidencia del hombre que altera dichos equilibrios, es decir, por factores antropogénicos. Ello lo respalda la definición de cambio climático dada desde la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la que en el artículo 1 lo define como:

Un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se encuentra en suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables. (Naciones Unidas, 1992).

Antes de entrar a hablar del CMNUCC es necesario hacer mención de una institución  que se especializaría en medir los cambios del planeta presentados en diferentes épocas, y en proyectar posibles escenarios del comportamiento del clima, esta es el panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC), el que fue creado en 1988 por la Organización Mundial de Meteorología (WMO) y el Programa de Las naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). A la fecha se conocen 5 informes y dentro de sus hallazgos más relevantes se encuentra el hecho de confirmar la alta incidencia de los factores antropogénicos en las variaciones del clima. Según recientes estimaciones se espera que los aumentos en la temperatura media del planeta estén por el orden de 1,4°C; 2,4°C y 3,2°C para los periodos 2011-2040, 2041-2070 y 2071-2100  (DNP, 2010).

Para 1992  las Naciones Unidas convocó a una Conferencia sobre el Medio Ambiente en la que participaron 172 gobiernos de manera más activa, fue la llamada Cumbre de Rio en 1992, conocida también como la Cumbre de la Tierra. De ella resultó la figura del CMNUCC que fue firmada en 1994 y entró en vigor en 1996 (Calderon et. al. 2011, p.20). Desde entonces esta institución se ha encargado de orientar las discusiones sobre dicha temática. Para ello creó la figura de las Conferencias de las Partes (COP), por sus siglas en inglés.  A la fecha se han realizado 20 reuniones de las COP, de las cuáles la más importante y recordada ha sido la del año 1997 en Kioto, Japón, mejor conocida como el protocolo de Kioto, en donde por primera vez se introdujeron objetivos vinculantes para las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 37 países industrializados en un porcentaje aproximado de al menos un 5 %, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990 (Naciones Unidas, 1997).

Sin embargo, no es solo en el tema de emisiones en el que se concentra el cambio climático, además de esto considera la temática de la adaptación debido a que, al ser el cambio climático una realidad, ya no basta con mitigar, también, hay que adaptarse a él. A continuación se detallan algunas diferencias entre estos dos conceptos.

Hasta ahora, la política internacional en materia de cambio climático se ha centrado en la mitigación, pero las convenciones mundiales no han producido el necesario grado de reducción de los GEI (Hasson et. al. 2010; VijayaVenkataRamana et. al. 2012), lo que ha generado que la atención comience a orientarse hacia los temas de adaptación ( Baker et. al. 2012; Wamsler, Brink, 2013),  Sin embargo, se trata de un tema en ciernes  (Araral, 2013, p. 147), por lo que se requiere de una exploración mucho mayor.   

Por otro lado, cabe mencionar que el Estudio Nacional del Agua hecho por el IDEAM (2011) reveló que Colombia es uno de los países con mayor disponibilidad de recursos hídricos. Sin embargo, hay que recalcar que la gran mayoría se encuentra en las zonas más periféricas, mientras en las cuencas del Rio Magdalena y el Cauca, que es donde más población se aglutina se presenta una situación de déficit, por lo que uno de los asuntos por resolver es el hecho de traer las aguas desde las zonas donde abunda el recursos hacia aquellas donde escasea, no solo es costoso, sino que implica tecnología de punta (Velez, 2015).

Si a esta situación de déficit de recursos hídrico se le agrega el hecho de que las proyecciones de temperatura y precipitaciones para Colombia en los periodos 2011-2014, 2040-2070, 2070-2100, muestran que en los departamentos de Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Huila, Tolima, Cundinamarca, Caldas, Antioquia, Bolívar, Magdalena, Cesar, Córdoba, Sucre y Atlántico se espera una disminución del rendimiento hídrico en un 30% (Garcia et. al. 2012).

Considerando que Colombia es un país generador de energía hidroeléctrica y que según las estimaciones de la Asociación Colombiana de Generadores (Acolgen) para el 2018, en donde se espera que el 83.13% de la generación sea hidroeléctrica y solo un 0.11 le apunta a un tipo de energía alternativa como la eólica, se tiene un panorama no muy alentador debido a que la generación de este tipo de energía depende de la disponibilidad del recurso hídrico, y este del cambio en el clima, en donde la dotación de energía es el resultado de la precipitación menos la evotransportación que se convierte en escorrentía (Schaeffer et. al 2012, p. 2). Al respecto, pueden destacarse dos aspectos; el primero tiene que ver con el hecho de que el cambio climático puede afectar en el largo plazo la disponibilidad del recurso y en el corto, la variabilidad del recurso hídrico en muchas regiones (Olmstead, 2013). Por este motivo es que se hace necesario explorar otras fuentes que no sean tan dependientes del recurso hídrico.

A continuación se presentan los asuntos metodológicos de este estudio comparativo.

3. Metodología

3.1. Correlación entre los componentes de la oferta y la demanda hídrica

Para cumplir con este propósito se hace necesario evaluar los componentes de la oferta y la demanda por separado, ya que si se hace de manera conjunta será muy difícil encontrar alguna relación entre estas y entender su comportamiento.

Los componentes de la oferta hídrica son: las precipitaciones, ríos, riachuelos, manantiales y las aguas subterráneas. Para este trabajo se presentan 5 variables que son el resultado de dividir estos componentes entre el total de la oferta hídrica.

En la tabla 1 se presentan las 5 variables que se van a analizar en las 7 estaciones seleccionadas:

Tabla 1: variables asociadas a la oferta hídrica

Precipitaciones/Total oferta hidrica

Ríos/Total oferta hidrica

Riachuelo/Total oferta hidrica

Manantial/Total oferta hidrica

Aguas subterráneas/Total oferta hidrica

Fuente: elaboración propia

Todas ellas se expresan en m3 y como porcentaje de la oferta hídrica. En este trabajo se se empleó el software CLIMWAT.

Los datos de estas 5 variables en las 7 estaciones se presentan en la tabla 2

Tabla 2: variables expresadas como componentes de la oferta hídrica

Fuente: elaboración propia

A continuación se presenta, en la tabla 3, los resultados de la correlación de estas variables:

Tabla 3- Correlaciones de la oferta hídrica en las 7 estaciones

Fuente: elaboración propia

Para efectos de este trabajo solo se tendrán en cuenta aquellos coeficientes de correlación entre 0.9 y 1, es decir, aquellos en los que se presente una correlación positiva muy alta, pues ello indica que el porcentaje como están distribuidos los recursos hídricos en dos estaciones diferentes es muy similar.

Sin embargo, debe realizarse una prueba de correlación de los coeficientes, ello con el fin de establecer si en efecto se encuentran relacionados. Por tratarse de unos coeficientes de correlación de Pearson (r), entonces, se hará una prueba T de Student con un α = 0.95 y N-2 grados de libertad. En este caso se generan las siguientes hipótesis nula y alternativa:

H0: = 0_ xy r El coeficiente de correlación obtenido procede de una población cuya correlación es cero (p = 0).

H1 : = 0_ xy r El coeficiente de correlación obtenido procede de una población cuyo

coeficiente de correlación es distinto de cero (p ǂ0 ).

En el caso en que t > t student (0.95, N-2) se rechaza la hipótesis nula y, por tanto, las variables estarán relacionadas.

De igual forma, cuando t < t student (0.95, N-2) se acepta la hipótesis nula y, por tanto, las variables no estarán relacionadas.

En la tabla 4 se presenta la prueba de significancia de las correlaciones que se encuentran en la categoría muy alta:

Tabla 4- Prueba de significancia de las variables de la oferta

Fuente: elaboración propia

En tonos de grises se aprecian el valor t y el valor t student (0.95, N-2). Puede verse que en todos ellos t > t student (0.95, N-2), por lo que todas estas variables se encuentran correlacionadas.

De igual forma, en este estudio se consideraron 5 componentes en las 7 estaciones seleccionadas, para los componentes de la demanda hídrica:

Tabla 5: variables asociadas a la demanda hidrica

Fuente: elaboración propia

Todas ellas se expresan en m3 y como porcentaje de la demanda hídrica total.

A partir de estos valores se construyen las variables presentadas en la tabla 6:

Tabla 6: variables expresadas como componentes de la demanda hídrica

En la tabla 7 se presentan los coeficientes de correlación entre las estaciones para los componentes de la demanda.

Tabla 7: coeficientes de correlación de la demanda hídrica:

Fuente: elaboración propia

Al igual que como se hizo con la oferta se seleccionan aquellos valores de las correlaciones que se encuentren entre 0.9 y 1, los cuales son considerados como de alta correlación. Sin embargo se tendrá que hacer, también, una prueba de significancia para la correlación de estos valores.

La tabla 8 muestra los resultados de la prueba t de student para los componentes de la demanda

Tabla 8- test de significancia de correlación componentes de la demanda

Fuente: elaboración propia

En tonos de grises se aprecian los valores t y t student (0.95, N-2). En todos ellos el valor t > t student (0.95, N-2), por este motivo se rechaza la hipótesis nula, lo que indica que los valores analizados están relacionados. En la sesión 3 se hará presentarán los resultados y se tratrán sus implicaciones.

3.2 Trade off entre el consumo de agua y la reducción de emisiones de CO2 en la producción de biocombustible.

Para comparar el trade off entre el consumo de agua y la reducción de emisiones de CO2 entre los diferentes cultivos hubo algunos inconvenientes, se consideraron los siguientes dos supuestos:

El primero consiste en que la reducción de emisiones de los biocombustibles provenientes del etanol (yuca, maíz, remolacha, sorgo, caña de azúcar) eran de un 85% con respecto a los combustibles fósiles (Cortes et. al. 2009). Al respecto, la producción de combustible fósil genera 56.1 kg de CO2 en cada 35 gw/1000M3 (Fenerca, 2001), lo que indica que 1 Gw requiere de 28.17 m3  de agua para la generación, y ello fue lo que se tomó como patrón de medida para este trabajo.

En el caso de la generación de energía por medio del biodiesel (Palma africana, algas), el porcentaje de reducción con respecto a la producción de combustible fósil oscila entre 40- 80 %. Para efectos de esta investigación se trabaja con un porcentaje de reducción equivalente al 50%.

Los cálculos se hicieron considerando el promedio de m3 de agua consumida por hectárea/año, lo mismo que las reducciones en las emisiones que fueron expresadas en toneladas promedio al año.

La tabla 9 presenta los cálculos que permiten conocer el trade off entre consumo de agua y reducción de emisiones para las 7 estaciones descritas:

Tabla 9: trade off entre consumo de agua y emisiones de CO2 de los biocombustibles

A continuación se procederá a explicar los resultados de las correlaciones de los componentes de la oferta y la demanda hídrica y del trade off entre el consumo de agua y la reducción de emisiones de CO2. Para que a partir de su análisis se puedan establecer una serie de alternativas que propendan por el mantenimiento de los balances hídricos y que garanticen la eficiencia energética.

4. Resultados

4.1. Resultados asociados al balance hídrico

En lo que respecta a la oferta hídrica se nota que los pares de regiones de: Arauca- Palmerita, Arauca- Carimagua, Arauca- La Florida, Arauca- Andagoya, Palmerita- Carimagua, Palmerita- La Florida,  Palmerita- Andagoya, Carimagua- La Florida, Carimagua- Andagoya y La Florida- Andagoya tienen en común la composición de su oferta hídrica, ya que la variable de mayor peso siempre fueron las aguas subterráneas, seguido de los ríos, y los de menor participación son los riachuelos, manantiales y precipitaciones.

Por el lado de los componentes de la demanda hídrica se tienen solo 3 correlaciones altas entre las diferentes estaciones. Por este motivo, solo se seleccionan para el análisis las correlaciones que obtuvieron un puntaje muy alto, esto es, entre 0.9 y 1.

Las estaciones que cumplieron con este requisito fueron: Arauca- La Florida, Palmerita la Florida y Carimagua Andagoya, tal como se presenta en la tabla 9. En todas ellas el test de correlación fue significativo debido a que t > t student (0.95, N-2).

4.2. Resultados asociados a la eficiencia energética

Uno de los retos de la producción de biocombustibles es propender por el cuidado del ambiente no solo con la disminución de emisiones, sino también en lo que atañe al uso de los recursos. Precisamente, uno de esos recursos valiosos es el agua, por lo que el ideal de este tipo de producción sería el de consumir menos m3 de agua y reducir la emisiones de CO2.

La estación de Carimagua fue la más eficiente debido a que presenta la relación consumo de agua/emisiones de CO2 más baja, lo cual indica que es la estación que le apunta a la situación ideal, que es aquella que implica bajo consumo de agua y altas reducciones de emisiones.

En lo que respecta al tipo de biocombustible, también, puede notarse que aquellos que producen bioetanol como la yuca, el arroz, la remolacha, la caña de azúcar, el sorgo y la jatropha tuvieron rendimientos mejores en este indicador que los provenientes del biodiesel como la palma africana y el biodiesel de alga. En este sentido, y para este trabajo en particular, puede decirse que en el trade off entre consumo de agua y reducción de emisiones, los etanoles contribuyen a un mejor cuidado del recursos hídrico y del clima del planeta.

5. Conclusiones y alternativas para la gestión del agua

En Colombia durante los últimos 30 años en los  modelos de gestión de agua y ha predominado la participación de la empresa privada y un enfoque economicista que se ha centrado en el beneficio y el lucro que puede proveer el recurso (Shat, 2009). Sin embargo estos modelos complejos no han arrojado los resultados esperados, al punto que organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) han llegado a reconocer que no se ha logrado la pretendida universalización del acceso al  recurso en el mundo. Estos modelos sin duda alguna han llevado a una crisis ambiental cuyas consecuencias para el medio ambiente han sido lamentables, especialmente en Colombia.

El incremento de la demanda de agua para abastecer las necesidades mínimas de las comunidades, ciudades y las diferentes zonas del país ha determinado la necesidad de buscar alternativas sostenibles y ambientalmente amigables para la obtención de recursos hídricos de calidad paras las zonas más afectadas por el cambio climático. Lamentablemente y de acuerdo a los escenarios de cambio climático que presenta el país  para el año 2050, los principales afluentes de agua habrán desaparecido, ocasionando una reducción masiva en caudales, precipitaciones anuales, cuencas, ciénagas y demás que no solo afectaran los ecosistemas circundantes, sino a su vez a las diferentes poblaciones del país, donde finalmente sin la protección de montañas y paramos habrá una deficiencia energética y un serio problema de aumento de las temperaturas.

La extracción de las aguas subterráneas para ciertas zonas del país actualmente se convierte en una opción para el problema de sequía que se ha presentado en los últimos años en Colombia, por lo que la extracción de estas aguas se puede presentar como un  factor determinante para contribuir a la mejora ambiental y sostenible de las áreas afectadas por las sequías.

 Las aguas subterráneas se han venido extrayendo en todo el mundo desde hace cientos de años, sin embargo las técnicas y tecnologías utilizadas para la misma han causado que una solución a la escasez, se convierta en un serio problema de contaminación ambiental. Una de las alternativas que se plantea para disminuir este problema es la implantación en de tecnologías hibridas que sean amigables con el medio ambiente, las que permitirán no solo extraer aguas subterráneas, sino también generar energía suficiente para el uso agrícola de la región. La aplicación de este tipo de herramientas permitirá que las zonas más afectadas del país realicen una reutilización de las aguas para el uso doméstico y agrícola, lo cual puede proveer un nuevo norte para la gestión del agua en el país.

El uso de tecnologías hibridas comienza a ser notable en el mundo, este tipo de tecnologías pueden llegar a cubrir porcentajes significativos del agua total para el abastecimiento urbano y a la vez convertirse en una fuente propia de energía desde la reutilización de aguas para cubrir las demandas hídricas  y energéticas de las regiones del país (Foster, Loucks, 2005).

En conclusión Colombia necesita un modelo de gestión propio e interdisciplinario del manejo del agua, competitivo desde el uso de los recursos y el aprovechamiento de energía, donde su principal fortaleza sea el aprovechamiento de los recursos hídricos superficiales y subterráneos. Será entonces importante mirar a la tecnología hibrida como una técnica con altas posibilidades de uso, donde el diseño y la construcción de obras hidráulicas y tecnológicamente sostenibles y amigables con el medio ambiente apoyarán las actividades de control de la demanda y del calentamiento global.

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1. Economista, especialista en población y desarrollo sostenible, Universidad de la CEPAL- Chile. PhD en educación, Universidad de la Habana- Cuba. Postdoctor en educación ambiental, Instituto Politécnico Nacional- México. Postdoctor en filosofía y ciencias de la sustentabilidad, Universidad Nacional Autónoma de México. Director del doctorado en desarrollo sostenible, Universidad de Manizales- Colombia.
redesomciro@hotmail.com

2. Licenciado en Educación, Pedagogía y Humanidades, Universidad Pontificia Bolivariana, sede Medellín. Especialista en Tecnologías de la Información y Comunicación para la Educación, Universidad EAFIT, Colombia. Magister en Ingeniería, Universidad EAFIT, Colombia. Doctorando en Desarrollo Sostenible, Universidad de Manizales. Docente de tiempo completo e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Medellín, Colombia.
Email: osvelez@udem.edu.co

3. Economista, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Magister en Administración, Universidad de Medellín, Colombia. Doctorando en Desarrollo Sostenible, Universidad de Manizales. Docente de tiempo completo y líder del grupo de investigación de negocios y relaciones internacionales de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Medellín, Colombia.  Email: alondono@udem.edu.co

4. Son una serie de interacciones naturales entre las que se destacan los ciclos del carbono, nitrógeno, oxígeno, fósforo, y el agua. Dichos procesos siempre implican estados de equilibrio, y por siglos, en especial el CO2 contenido en la atmósfera, se comportó de forma muy estable.



Vol. 37 (Nº 07) Año 2016

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