ISSN 0798 1015

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Vol. 39 (Nº 46) Año 2018. Pág. 25

Estudio diagnóstico y abordaje para el desarrollo de la educación ambiental no formal en el contexto universitario ecuatoriano

Diagnostic study and approach for the development of Non-Formal Environmental Education in the Ecuadorian university context

Marcos Raúl VINCES Centeno 1; María Rosa MILÁN Licea 2; Geilert DE LA PEÑA Consuegra 3

Recibido: 09/06/2018 • Aprobado: 23/07/2018


Contenido

1. Introducción

2. Concepción investigativa y metodología utilizada

3. Valoración de los principales resultados

4. Conclusiones

Referencias bibliográficas


RESUMEN:

Se expresan los resultados obtenidos en un proyecto de investigación donde se elaboró una estrategia para favorecer la Educación Ambiental no Formal orientada fundamentalmente a las acciones necesarias en función del profesional de la salud, en el contexto de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica de Manabí del Ecuador. Incluye además, los referentes teóricos que la sustentan y las principales herramientas utilizadas en las etapas empíricas del estudio. Contribuye a la mejora del desempeño profesional ambiental de la comunidad universitaria.
Palabras clave: Estrategia -Educación Ambiental - Educación no Formal - Educación Ambiental no Formal.

ABSTRACT:

We propose the results obtained in a research project where a non-formal Environmental Education strategy was developed, oriented fundamentally to the necessary actions in function of the health professional, in the context of the Faculty of Health Sciences of the Technical University of Manabí of Ecuador. It also includes the theoretical references that support it and the main tools used in the empirical stages of the study. It contributes to the improvement of the environmental professional performance of the university community.
Keywords: Strategy - Environmental Education - Non-Formal Education - Non-Formal Environmental Education.

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1. Introducción

La panorámica del mundo actual exige una mayor profundización y detención en el análisis de las problemáticas ambientales e interrelaciones que, como se sabe, son cada vez más complejas y donde desempeñan una función fundamental las acciones humanas. El hombre de ser natural devino ser social, se unen las fuerzas de la naturaleza con las de la sociedad, de ahí que sea tan importante el análisis de la relación hombre-sociedad-medio ambiente, a lo largo de la historia y, sobre todo, con una perspectiva de futuro.

Los movimientos ecologistas y ambientalistas del mundo, han significado sus principales acciones e ideología de conservación natural con el color verde; esto dado a la razón de vida, pero el sentido utilitario, de apropiación y de consumo, que el hombre ha dado y consolidado sobre la naturaleza, expresa en gran magnitud una visión de muerte y exterminio de esa vida.

Varios han sido los espacios en que se buscan alternativas y orientan vías para lograr consensos y mitigar las problemáticas existentes, y para ello, el objetivo primordial del Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS) se expuso en la Resolución 59/237 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que “Alienta a los gobiernos a que consideren la posibilidad de incluir (...) medidas para aplicar el Decenio en sus respectivos sistemas y estrategias educacionales y, cuando proceda, en sus planes nacionales de desarrollo”.

Por ello, la Educación Ambiental (en lo adelante EA) se constituye en estos tiempos como una prioridad a ser atendida por las diversas instituciones de diversos espacios y contextos de actuación. Las problemáticas en este sentido llaman la atención de los gobiernos en todas las latitudes, y no son pocos los acuerdos, congresos y eventos internacionales en que se debate con fuerza este tema.

La evolución de la EA ha estado marcada en el tránsito por diferentes enfoques: desde el desarrollo del ecologismo y el predominio de métodos cuantitativistas, hasta la emergencia de movimientos éticos, con una supremacía social en el enfoque del problema ambiental, los cuales, en gran medida han realizado sus aportes a la proliferación de perspectivas, alternativas y tendencias paradigmáticas de corte cualitativo, con un marcado carácter humanista. En este sentido, “los recorridos de la educación ambiental convergen en el desarrollo humano, tratando de integrar sus propuestas en el amplio escenario que dibuja la globalización de los problemas ambientales”, lo que hace de ella una educación atenta y dirigida a las “transformaciones y cambios sociales que permitan hacer frente, desde la reflexión y la práctica, a desafíos que emergen con la complejidad ambiental”, en los tiempos que corren. (Caride y Meira, 2001, p. 184).

Detenerse en el estudio minucioso de la EA y profundizar en ello, significa hablar de conocimientos, aptitudes, valores, actitudes y acciones, que en gran medida y en primer plano requieren de la atención educativa en toda su dimensión. De todos ellos, los valores juegan un importante papel, ya que a través de éstos los conocimientos y aptitudes pueden transformarse en actitudes y acciones, elementos claves a tener en cuenta. Los ámbitos donde se construyen son especialmente en la escuela, la familia y la sociedad.

La EA se expresa como experiencia educativa grupal o incluso de carácter individual, marcando un estado de transición en el que se resignifica y transforma la visión del mundo, el compromiso y la actitud de los sujetos y su papel en las colectividades en cuanto a las perspectivas medioambientales y ecologistas. Esta transformación se puede lograr no sólo con información, es decir atendiendo la dimensión cognitiva, sino a través de la significación experiencial de ciertos conocimientos, habilidades, aptitudes, valores y actitudes ambientales; es decir, al tener en cuenta la dimensión procedimental y actitudinal.

En este sentido, las instituciones de Educación Superior ecuatorianas constituyen escenarios propicios para la asimilación y desarrollo de nuevas tendencias y políticas que exige la globalización del desarrollo sostenible y el cuidado del medio ambiente. Además, para la aplicación de nuevas concepciones de la EA, que aporten soluciones concretas y sostenibles a la problemática ambiental existente, así como propiciar una actuación consecuente ante los retos ambientales del nuevo milenio, por ejemplo la educación ambiental no formal.

1.1. La Educación Ambiental no Formal (EANF) en el contexto universitario.

Primeramente hay que tener presente lo referido a la Educación no Formal, como elemento teórico que sustenta la investigación realizada y la presente estrategia elaborada, con todos sus aspectos estructurales y funcionales. No es hasta 1974 cuando en un primer momento se define una frontera entre Educación Informal (EI) y Educación no Formal (ENF), en que Coombs y sus colaboradores reelaboran las definiciones y establecen tres categorías que hasta hoy son referidas por muchos autores que tratan la temática “…educación formal la comprendida en el sistema educativo, altamente institucionalizada, cronológicamente graduada y jerárquicamente estructurada, que se extiende desde los primeros años de la escuela primaria hasta los últimos años de la universidad. (…) La educación no formal que incluye toda actividad educativa organizada, sistemática, realizada fuera del marco del sistema oficial, para facilitar determinadas clases de aprendizaje a subgrupos particulares de la población, tanto adulto como niño. Finalmente, la educación informal fue definida como un proceso que dura toda la vida y en el que las personas adquieren y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y modos de discernimiento mediante las experiencias diarias y su relación con el medio ambiente.” (Marenales, 1996; Sirvent y otros, 2006; Trilla, 2009; y Cabalé, 2009).

Por su parte Colom (2005), refiriéndose a las fronteras entre la Educación Formal (EF) y la ENF, afirma: “(…) la concepción formal o no formal no depende pues de ninguna variable pedagógica siendo, en todo caso, el argumento jurídico el que más claramente sirve para discriminar ambos tipos de educación”. Consecuentemente con esta visión, Trilla, refiere que “(…) la educación no formal, al estar situada fuera del sistema de la enseñanza reglada, goza de una serie de características que facilitan ciertas tendencias metodológicas (…) las escasas normativas legales y administrativas que sobre ella recaen (...), su carácter no obligatorio (…), facilitan la posibilidad de unos métodos y de unas estructuras organizativas mucho más abiertas (…) que las que suelen imperar en el sistema educativo formal.” (Trilla, 2009). Aspectos estos que se asumen y garantizan una mayor claridad a la hora de trabajar la Educación Ambiental no Formal.

Los elementos de mayor trascendencia de la Educación Ambiental No Formal (en lo adelante EANF), fueron definidos en un primer momento por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE, México. 2008) como "aquella que se desarrolla paralela o independientemente a la educación formal y que por tanto, no queda inscrita en los programas de los ciclos del sistema escolar y aunque las experiencias educativas sean secuenciales, no constituyen niveles que preparan para el siguiente ni se certifica y puede estar dirigida a diferentes grupos de población". No obstante, las acciones y actividades a realizarse deben sistematizarse, planificarse y programarse para el cumplimiento efectivo de los objetivos propuestos. (Sánchez, 2009, p. 36).

Son varios los estudios con aportaciones y constructos conceptuales que definen desde diversos escenarios y perspectiva la EANF, en la que diversos autores como los siguientes han destacado por ejemplo: Rosales Castro, E. A. &Balzaretti, K. (2000); Novo Villaverde, M. (2005); López-Gómez R. R. & Bastida Izaguirre, D. (2007); Trilla, J. (2009), Reyes Barrera, D.M. (2010); Montero Espinoza, V.M. (2011); Aranzazu, R., & Camilo, J. (2014); Serrano, E. G., Morales, M. R., & Chaves, M. E. Z. (2016); Huerta, R. M. M., Colás, R. H., & Valentí, C. M. (2016); Santana Soto, H. J. (2017); Lorduy, J. V. (2017), entre otros. Lo han abordado de forma general en estudios relacionados con contextos comunitarios, incidencias económicas, del uso de los recursos y el mercado, relaciones e integraciones políticas, así como, de carácter específico en instituciones de diversos niveles educacionales y de otros encargos sociales.

Es imprescindible desde esta perspectiva, realizar observaciones de manera general, que establezcan las diferencias entre la educación ambiental no formal y la educación ambiental formal. Esta última se centra en que, el programa educativo está amparado bajo una acreditación de formación, curricular y de capacitación por una institución educativa oficial con cierto nivel de reconocimiento. En tanto, la primera, se entiende como “la transmisión de conocimientos, aptitudes y valores ambientales fuera del sistema educativo institucional, que conlleve la adopción de actitudes positivas hacia el medio natural y social, se traduzcan en acciones de cuidado y respeto por la diversidad biológica y cultural y que fomenten la solidaridad intra e intergeneracional. Se reconoce que la educación ambiental no es neutral, sino que es ideológica, ya que está basada en valores para la transformación social” (Fedro, 1996, citado por Sánchez, 2009, p. 36-37).

(UNESCO 2007, citado por Sánchez, 2009, p. 37), establece objetivos principales de la EANF que se analizan y reconstituyen a interés del estudio realizado, son los siguientes:

La EANF es además reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y UNESCO, y se suscita como herramienta de empoderamiento y transformación social (Hoppers, 2006, citado por Chacón-Ortiz, 2015, p. 22). La finalidad de la misma, es lograr pasar de personas no sensibilizadas a personas informadas, sensibilizadas y dispuestas a participar activamente en la resolución de los problemas ambientales existentes en el radio de desempeño y en los diversos contextos donde se encuentra cada persona. Sin embargo, no se puede esperar que de la mera adquisición de información se derive necesariamente un cambio de comportamiento. Parece suficientemente demostrado que las relaciones entre conocimientos, actitudes y comportamientos no son causa-efecto aunque sí se influyen mutuamente, y se puede lograr la adecuada relación que genere nuevas cualidades y capacidad volitiva. Se debe, por lo tanto, planificar actividades específicas para trabajar las actitudes y los comportamientos.

De acuerdo con Lucio Gil (2010) se requiere una educación capaz de enfrentar, desde contenidos, competencias y valores que se orienten, como prioridad, a aportar de forma constructiva y creativa a la superación de las graves brechas de deterioro que sufre la naturaleza (p. 357).

En la Reunión Internacional de Trabajo sobre Educación Ambiental en los Planes de Estudios Escolares celebrada en París, Francia (1970), se expresa que la EANF es un tipo de educación que “no es planificada y controlada por planes estables, su público es heterogéneo, se realiza de forma extradocente. Su objetivo es no sólo la transmisión de conocimientos, actitudes y valores ambientales, sino la construcción conjunta de saberes a través de las vivencias, fuera del sistema educativo institucional, que se traduzca en acciones de cuidado y respeto por la diversidad biológica y cultural”. (Conde, 2009).

Por su parte Villadiego-Larduy (2014) considera que “en el marco de la educación ambiental, la no formalidad busca generar en individuos o comunidades actitudes o acciones positivas hacia el entorno en que habitan, a partir de la reflexión sobre los impac­tos negativos que estos y éstas ocasionen al medio en su diario vivir, y fuera de un sistema educativo riguroso o formal”. Por lo que es evidente que desde esta perspectiva de abordaje de las problemáticas ambientales, se ofrece una posibilidad de llegar a diversos lugares, contextos y situaciones de aprendizaje, en consecuencia con las posibilidades y realidades del campo donde la problemática ambientalista se evidencia. 

En las universidades ecuatorianas de forma general, dentro de las políticas establecidas se reflejan las disposiciones que son garantías expresas de la carta magna o Constitución de la República del Ecuador (2008) en sus diversos artículos sobre el cuidado y protección del medio ambiente desde diversas perspectivas. Al igual, se tienen en cuenta varios documentos de esta naturaleza, que fundamentan y sustentan el desarrollo del estudio, como por ejemplo la Estrategia Nacional de Educación Ambiental (2017-2030), el Plan Nacional de Desarrollo Toda la Vida (2017- 2021), la Ley Orgánica de Educación Superior (Asamblea Nacional, 2010), el Reglamento de Régimen Académico (Consejo de Educación Superior, 2013), entre otros que en las leyes se mencionan acerca del cuidado medioambiental.

En este sentido, se derivan los elementos contentivos a la educación ambiental de forma explícita o elementos aislados que responden a esto de forma indirecta en la Universidad Técnica de Manabí, está el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional de la UTM(2013-2017) y el Modelo Educativo de la UTM (2015).

De acuerdo con lo anterior, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica de Manabí, Ecuador, dispone como contenido de la investigación realizada de una estrategia que contribuye a que las acciones que ejecute su comunidad universitaria brinde una aportación más efectiva a la conservación del medio ambiente. Necesita además, establecer acciones que trasciendan los muros de la educación formal, de modo que propicien la formación ciudadana en una cultura y racionalidad ambiental crítica, con mentalidad holística, capaz de generar soluciones sostenibles a los complejos problemas ambientales existentes en la actualidad, centrados específicamente en los aportes que un estudiante futuro profesional de la salud puede aportar en esta materia.

2. Concepción investigativa y metodología utilizada

En el Informe Parcial de Investigación del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior del año 2010 se asume como estrategia educativa “el conjunto de acciones curriculares y extracurriculares, flexibles y ajustables, que integran tareas docentes, investigativas, de extensión y sociopolíticas que se realizan en el año académico, orientadas a la formación y transformación del estudiante en su desarrollo profesional y político ideológico” en el estudio realizado el sustento conceptual de la estrategia elaborada proviene de la anterior definición, con la que se fue consecuente. (CEPES, 2010).

Por tanto, a los efectos de la investigación realizada, se asume como definición de trabajo estrategia de EANF, el conjunto de actividades extracurriculares flexibles y ajustables, no planificadas ni controladas por planes estables, organizadas en etapas, objetivos y acciones a desarrollar a corto, mediano y largo plazo que se realizan con el objetivo no solo de transmitir conocimientos y desarrollar actitudes y valores ambientales, sino de construir de manera conjunta saberes a través de las vivencias fuera del sistema educativo institucional, así como de orientar la formación y transformación de los estudiantes tanto en su desarrollo personal integral como en el cuidado y respeto por la diversidad biológica y cultural para la concreción de comportamientos ecologistas y ambientalistas.

Analizando además, las ideas rectoras a partir de lo expuesto por (McPherson, M. 2004) como las máximas generalizaciones del contenido de la enseñanza de la EANF, se declaran en correspondencia las siguientes ideas específicas al presente estudio:

En este sentido, en función de la elaboración de una estrategia que garantice el desarrollo de la EANF en la Facultad Ciencias de la Salud (en lo adelante FCS) de la Universidad Técnica de Manabí, en el Ecuador, se definieron seis (6) direcciones estratégicas:

En correspondencia con lo planteado, se proponen los aspectos esenciales de la estrategia en cuestión:

Los principios que sustentan la estrategia en cuestión, son los siguientes: 

Las cualidades fundamentales de la estrategia son:

Las premisas a tener en cuenta en la aplicación de la estrategia son: 

Al profundizar y determinar las áreas específicas de trabajo y todos los elementos de fundamentación, fue necesario evidenciar y fundamentar la variable especial de trabajo, las dimensiones e indicadores a mediar en los momentos empíricos del estudio, desde esta perspectiva la dimensión cognitiva, hace referencia a los aspectos de conocimiento que los actores fundamentales de la estrategia poseen sobre la EANF y las problemáticas ambientalistas en el contexto universitario de formación del profesional de la salud. De la misma forma, la dimensión procedimental, que refiere los aspectos de planificación, orientación y ejecución tanto en el plano individual como colectivo.

Y por último, la dimensión actitudinal, la cual hace referencia a las motivaciones y la capacidad volitiva de los actores involucrados de forma independiente o en colectivo para la realización de acciones para el tratamiento de las problemáticas ambientales en el contexto de la facultad y universidad donde se desempeñan. A continuación una tabla con el desglose de las dimensiones y los indicadores tenidos en cuenta.

Tabla 1
Operacionalización de la variable y sus indicadores.

Variable: Educación ambiental

Dimensiones

Cognitiva

(conocimientos sobre):

Procedimental

(habilidades para):

Actitudinal

(valores que se reflejan en):

 

 

Indicadores

 

  • Documentos normativos de la EA
  • Características del Medio ambiente universitario y su protección.
  • Educación ambiental y su práctica en la FCS.
  • Alcance y significado ambiental de los desechos sanitarios.
  • Identificar problemas ambientales.
  • Emitir valoraciones críticas ante los problemas ambientales.
  • Contribuir a la atención socio ambiental de la FCS.
  • Determinar alcance de los problemas ambientales en el contexto universitario.
  • Disposición para la construcción de nuevos conocimientos sobre la EA.
  • Participación protagónica en acciones de EA en la FCS.
  • Desarrollo de comportamientos ambientalistas y ecologistas.

Fuente: Elaboración del autor

La perspectiva de relación entre las dimensiones se da de forma: interpersonal, socio-cultural y socio-ambiental.

Las relaciones interpersonales dadas en el desarrollo de la estrategia son: estudiante-docente, estudiante-estudiante, estudiante-directivo, estudiante- personal de servicio y estudiante-profesional donde realiza la vinculación y la práctica pre-profesional, estudiante-miembro de la comunidad, que interactúan y efectúan intercambio de elemento y contenido sobre el campo medioambiental, acciones y actividades de conservación y cuidado, de preservación y salud, evaluación y mejora desde una perspectiva pasiva y activa, dinámica y participativa, en el que en todos los casos de relaciones media la comunicación y el dialogo, desde una óptica crítica y de aprendizaje.

Las relaciones socio-culturales generadas con la estrategia son: estudiante-comunidad universitaria de aprendizaje, estudiante- institución, estudiante- comunidad social donde actúa, estudiante-profesionales de instituciones de salud; las cuales, permiten desde lo organizacional construir normas institucionales con todos los participantes, con el propósito de orientar el respeto y responsabilidad, en la realización de actividades, tareas, evaluación y mejora continua en función de la educación ambiental.

Por último las relaciones socio-ambientales en el desarrollo de la estrategia permite a través de las acciones y actividades, tanto a los docentes, directivos y estudiantes proponer situaciones y contextos de aprendizaje que favorezcan la EANF y por ende, el cuidado, conservación, protección, saneamiento y favorecimiento del medio ambiente.

La estructura de estrategia se expresa en 6 etapas de la siguiente forma:

El enfoque metodológico que se utilizó es mixto, ya que se han utilizado de forma combinada métodos y técnicas del nivel teórico, empírico y estadístico matemático. Además, predomina el uso de una metodología de la investigación acción participativa, en la que a medida que se organizaron y planificaron las actividades y acciones a ejecutar en el campo, particularmente a partir de talleres posibilitaron conocer las valoraciones y percepciones de los participantes sobre las direcciones estratégicas; se retroalimentan las acciones para un nuevo proceso de planificación, al lograrse un ciclo que garantiza el perfeccionamiento de la estrategia de forma integral.

Los principales métodos científicos de tipo teóricos y empíricos utilizados durante el estudio son:

De nivel teórico los siguientes: método Histórico-Lógico a través del cual se profundizó en el análisis de la evolución del objeto, y permitió favorecer el marco conceptual de la investigación.

El método Analítico – Sintético, para determinar las regularidades y tendencias de la Educación Ambiental en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica de Manabí, así como la operacionalización y trabajo de toda la información obtenida, y favorecer el constructo logrado en el estudio.

El método Inductivo – Deductivo, utilizado para establecer generalizaciones a partir de aspectos concretos de la Educación Ambiental en el entorno estudiado, lo que contribuyó a la elaboración de la estrategia y la aplicación de sus acciones.

El método Sistémico-Estructural-Funcional, para analizar y valorar cada una de las partes y elementos de la estrategia elaborada, determinar jerarquías y revelar las formas en que funcionan las partes como una totalidad, desde las perspectivas de sus relaciones estructurales y funcionales.

Entre los métodos empíricos utilizados se encuentran:

El método Análisis Documental, utilizado en la revisión de documentos normativos y de interés relacionado con la EANF y las problemáticas ambientales desde una perspectiva macro, meso y micro en los diversos contextos, con especial énfasis en la Universidad Técnica de Manabí.

Las encuestas y entrevistas fueron utilizadas para la obtención de información y determinar así los criterios y opiniones fundamentales acerca de la EANF en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica de Manabí. Estas se aplicaron a directivos, profesores, estudiantes, secretarias y personal de servicios. Además, se utilizó en función la obtención de información sobre la pertinencia y eficacia de las acciones y contenidos de la estrategia elaborada en todos los actores activos del proceso de investigación.

También se utilizó el método Delphi, en el cual a dos vueltas se sometieron a consideración de expertos los principales aspectos de la estrategia y sus acciones, llegando a lograrse un consenso entre los expertos con la categoría de muy adecuado (MA). Fueron de mucha importancia además, las valoraciones aportadas que facilitaron el perfeccionamiento de la estrategia en diversos elementos de la misma.

En el estudio realizado, la población del personal docente es de 218 de los cuales 13 son:(1) Decana, (6) coordinadores departamentales, (5) vicedecanos de carrera y (1) vicedecano de investigación, postgrado y vinculación. La población de estudiante corresponde a 3854 de la FCS de la UTM. Para lo cual se considera como muestra a 80 docentes que trabajan asignaturas, atienden los estudiantes en su vinculación, y los que son responsables de carreras y niveles. Y en cuanto a estudiantes, la muestra es de 200. El criterio de selección de la muestra fue intencional al atender los siguientes:

En la primera etapa, se construyeron los instrumentos a utilizar en pos de obtener toda la información necesaria, incluidos entre otros, técnicas para la recolección y procesamiento de información. En el segundo momento de la misma, se aplicaron los instrumentos elaborados a toda la muestra seleccionada. Por último, en el tercer momento, se tabulan resultados de dicho diagnóstico, se procesa toda la información y se valora y analiza.

La segunda etapa, el aseguramiento y organización garantiza determinar prioridades entre todas las problemáticas detectadas, niveles de solución y abordaje, así como deducir posibles recursos necesarios a utilizar a la hora de planificar las acciones y actividades. .

La tercera etapa, la planeación y elaboración de las acciones y actividades a realizarse obedeciendo a metodologías específicas, los criterios de los docentes que intervendrán como actores activos, y definiendo periodos de ejecución, formas y vías específicas de acuerdo a las características de los niveles, entre otros, concebidas principalmente se en forma de talleres, y actividades participativas en el campo, acorde a los objetivos de la investigación.

Como cuarta etapa, la implementación; en la cual se ejecutan las acciones y actividades que se planificaron.

La quinta etapa, valoración de resultados a través de instrumentos elaborados para determinar criterios sobre las acciones y las actividades ejecutadas. Además estas se complementan con la observación y otras técnicas que medirán el nivel de satisfacción de los estudiantes y entes activos en el proceso; como también, aspectos negativos y que deben perfeccionarse.

Y como sexta etapa y última, la socialización y generalización de resultados, en la cual se realizaran informes, intercambios de experiencias u otras acciones para garantizar la sistematización de los objetivos en función de la EANF. Se complementa con las actividades científico - estudiantiles, la investigación, la propia vinculación y prácticas de la profesión.

Cada etapa y la estrategia en general, por su carácter flexible, permiten la retroalimentación que garantiza las mejoras necesarias a cada etapa y acciones que se realizan en la misma.

3. Valoración de los principales resultados.

A partir del análisis de la información obtenida con la aplicación de dichos instrumentos, se logra realizar un compilado de resultados que se valoran de forma cualitativa y cuantitativa, los cuales son expuestos al respecto a continuación.

Desde el punto de vista cualitativo se puede decir acerca de la EANF y las principales problemáticas medioambientales en el contexto universitario de la FCS – UTM que:

Por otra parte, existen un grupo de problemas que  inciden negativamente en el desarrollo de la Educación Ambiental en la FCS de la UTM, los cuales pueden agruparse en 5 áreas, que deben ser consideradas en la formulación de las estrategiasinstitucionales o el propio trabajo orientador.

No es favorable el currículo universitario para responder a las demandas de Educación Ambiental y del entorno universitario.

Un elemento de importancia meridiana es precisamente lo referido a la no pertinencia en el currículo de las carreras de ciencias de la salud, en especial la de optometría lo relacionado con el desarrollo de la  Educación Ambiental acorde y en consonancia con los elementos de su profesión y su desempeño. Ello, se evidencia en la insuficiencia negativa de los contenidos sobre esta área en los perfiles profesionales, planes de estudios y asignaturas de los distintos Proyectos de Carrera. Tal situación, evidencia que los profesionales en formación no cuenten con ninguna influencia educativa ni participen en actividades de tipo ambientalistas durante la carrera. Lo anterior se traduce además en la no  preparación para ejecutar acciones con un enfoque ambientalista. 

Desde otra perspectiva, en la actualidad, la oferta educativa ambiental en la FCS – UTM es reducida y no responde a las necesidades que reclama la situación actual. En la UTM en general, y en la FCS no existe un estudio profundo, exhaustivo y caracterizador incluso de las demandas relacionadas con la formación ambiental del contexto interno y externo, que oriente su acción para ampliar las posibilidades de tratamiento directo o indirecto, desde la educación ambiental formal e informal sobre las problemáticas ambientalistas. En este sentido, ampliar las posibilidades de profesionalización a través de distintas acciones y actividades, constituiría uno de los aspectos claves para contribuir a generar mayores oportunidades de acceso a la formación del profesional y atender este campo.

Insuficiente nivel de preparación de los directivos, profesores y estudiantes para asumir la Educación Ambiental no Formal que les corresponde como actores participantes activos.

Se pudo evidenciar la insuficiente preparación que en Educación Ambiental posee la comunidad universitaria, desde los elementos del nivel estratégico hasta el nivel operativo en sí mismo, es decir, en todo lo que refiere a lo cognitivo, lo procedimental y lo actitudinal. La mayor parte de estos actores no posee una preparación básica, sobre conocimientos y formas de abordaje de las problemáticas medioambientalistas existentes en su radio de acción como estudiantes y/o profesionales. Esto mayoritariamente se da a partir del no cumplimiento del rol ambiental de la institución, además, en el nivel funcional no se planifican ni organizan actividades ambientalistas.

Por otra parte, aún es poco el intercambio de experiencias en esta área dentro de la UTM y con el entorno, que enriquezca la preparación ambiental del personal universitario en todos los niveles y fortalezca sus funciones académicas, investigativas y de vinculación.

No posee dominio ni conocimiento acerca de los documentos normativos de los diferentes niveles en los cuales se trata la problemática medioambientalista, el cuidado y preservación de los elementos naturales, el quehacer del ser humano para el desarrollo sostenible, en general, y acerca de la educación ambiental en particular.

El tratamiento del tema ambiental no es de interés de todos los miembros de la comunidad universitaria, en total antagonismo con lo deseado y normado por documentos que fijan políticas y lineamientos a seguir en cuanto a este aspecto a todos los niveles, incluso internacionalmente. Un ejemplo evidente y contundente de ello, es el bajo nivel de participación que tienen la mayoría de los directivos, jefes de departamentos, coordinadores, profesores y estudiantes en el abordaje de la problemática ambiental desde sus distintos ámbitos de acción y perspectiva de abordaje.

No se desarrollan investigaciones que traten el tema medioambiental en general y en Educación Ambiental en particular.

Se determinó que prácticamente es nulo el tema medioambiental en las líneas de investigación que se desarrollan en la FCS de la UTM. No se explotan las capacidades y las potencialidades de investigación por proyectos o líneas asociadas, que de una forma tangible o correlacionada se trabaje el tema medioambiental en alguna de sus formas. 

No se explota lo suficiente el sistema de comunicación e información que posee la UTM en beneficio de la Educación Ambiental.

Los resultados de la investigación reflejan insuficiencias en los sistemas de comunicación y divulgación de la información medioambiental intra y extra universidad. Esto no favorece en ningún sentido las normativas y lo lógicamente dispuesto en materia de instrumentar y desarrollar la educación ambiental. La comunidad universitaria desconoce todo lo referente a los temas medioambientales en general.  En todo ello, juegan un papel de importancia significativa lo que pueden hacer los directivos y decisores para involucrar estudiantes y profesores en actividades de esta índole. Luego, por su parte, de forma individual, los estudiantes en sus organizaciones se insertarían en movimientos medioambientalistas y en ofrecer un discurso que busca el cuidado, la salud y protección del medio ambiente.

A pesar de que la universidad cuenta con un sistema informativo, ya que hay periódico universitario, radio universitaria y televisión universitaria, además cuenta con una red de audios, conexión Wifii e internet en todo momento. Escenario propicio y con capacidad para permitir la interrelación entre sus distintos ámbitos académicos y su relación con el entorno, a partir del intercambio de información ambiental.

4. Conclusiones

La EANF es una actividad complementaria para lograr una educación integral en los estudiantes de la FCS. Los directivos y docentes poseen la oportunidad de insertar dentro del proceso educativo acciones y actividades que aunque se definan y planifiquen en la institución se efectúen fuera del salón de clases, al llegar a adquirir de esta forma experiencias significativas en el cuidado del medio ambiente. Una estancia de trabajo, de análisis y de transformación de la realidad en espacios verdes universitarios, un parque, un basurero cercano a la institución, entre otros, pueden ser equivalentes a varias sesiones de trabajo en el espacio tradicional, donde además, puede construir nuevos conocimientos, resignificar valores y actitudes.

En específico es capaz de llegar a hacer entender y construir conciencias, la cual para el profesional de la salud en materia de medio ambiente y su cuidado, es de vital importancia, además, muy cercano a lo que representa para la salud de las personas. Las acciones y actividades de la estrategia elaborada están relacionadas con la vida cotidiana, fundamentalmente en el contexto universitario. Sin embargo, es de mucha importancia y necesidad que las experiencias de EANF se sistematicen o se realicen suficientes proyectos de investigación que permitan la teorización y vuelta a la práctica, siendo capaces de socializarlas y multiplicarse para que se integren a los aprendizajes.

Se llega como finalidad a favorecer el cambio actitudinal. Trasciende incluso a la autogestión, concienciación a favor del medio ambiente, la creatividad, la comunicación y el comportamiento a favor del medio ambiente. Durante las actividades de EANF contenido de la estrategia elaborada se fomenta una actitud de cooperación, garantiza que los estudiantes comprendan que es importante dar respuesta y solución a los problemas ambientales.

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1. Vicedecano de la Escuela de Optometría. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Técnica de Manabí. Ecuador. Magister en gerencia en salud para el desarrollo local. mrvinces@utm.edu.ec

2. Asesora técnico docente del Ministerio de Educación Superior de Cuba. Profesora investigadora asociada al Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES) de la Universidad de La Habana. mmilan@mes.gob.cu

3. Profesor Investigador del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES) – Grupo de Tecnología e Innovación Educativa. (TIEDU). Universidad de La Habana. gmilenium2017@gmail.com


Revista ESPACIOS. ISSN 0798 1015
Vol. 39 (Nº 46) Año 2018

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