Espacios. Vol. 5 (1) 1985. Pág 2

Aprendizaje tecnológico: base del nuevo desarrollo industrial

Simón Parisca y Sergio Barrio (VENTEC)


Índice:

RESUMEN:

El presente trabajo presenta una concepción un tanto diferente del proceso de aprendizaje tecnológico, comienza por reconocer el carácter interdependiente de las actividades y programas de desarrollo de la capacidad productiva, y las actividades y programas de desarrollo del conocimiento tecnológico de la empresa.


Al igual que con muchos otros temas vinculados con el proceso de desarrollo socio-económico, los conceptos asociados al tema de la tecnología y su repercusión en el bienestar económico del país, han sido objeto de todo tipo de opiniones -no todas calificadas-, particularmente en los meses posteriores al ya tristemente célebre “viernes negro” de febrero de 1983.

Con mucha frecuencia escuchamos ahora expresiones de reconocimiento a la nueva realidad que confronta el sector industrial, al resultarle a este más difícil, por razones financieras, acudir a los mercados internacionales de tecnología. Con total acierto se señala la contribución que deberá realizar el sector académico-científico nacional para solventar esa limitación.

Es ampliamente reconocido que el aparato de investigación en el país no cuenta, en términos puramente cuantitativos, con los recursos financieros, humanos y materiales para enfrentar a cabalidad la demanda de servicios que potencialmente la industria puede generar. Por otro lado, algunos círculos aceptan ya, que solamente mediante la utilización masiva por la industria de los recursos de investigación disponibles, podrán estos tener perspectivas reales de crecimiento y así adecuarse a las dimensiones de la demanda nacional futura de investigación aplicada. Finalmente, como era de esperarse, muchos identifican a los responsables del aislamiento que tradicionalmente ha existido entre industria e investigación en nuestro país, señalando a uno u otro grupo dependiendo de la inclinación del autor del análisis.

No obstante, hasta ahora es poco lo que se ha dicho o escrito que signifique algo más que la simple identificación del problema. Rara vez se va más allá de la formulación de diagnósticos más o menos acertados, y pocos son los que se aventuran al señalamiento de líneas concretas que acción. En este tema, al igual que en muchos otros relacionados con los problemas que enfrenta el país, existe prácticamente consenso en cuanto a la naturaleza y orígenes del mismo, y en cuanto a los factores que deben jugar en la búsqueda de soluciones adecuadas. No existe, sin embargo, una formulación más o menos completa de vías o caminos de solución a los problemas identificados.

Es precisamente en función de ese vacío que hemos orientado nuestros esfuerzos de análisis y estudio del proceso de asimilación de tecnologías importadas hacia la formulación de proposiciones concretas de acción dentro del sector industrial. Sin pretender haber elaborado más que proposiciones iniciales de políticas y herramientas necesarias para el desarrollo tecnológico, consideramos que a través del estudio sostenido del problema, la asociación Venezolana de Tecnología se ha aproximado considerablemente a la identificación de mecanismos e instrumentos proactivos para el desarrollo tecnológico que ha caracterizado a nuestro país. Esta identificación y el posterior desarrollo de los instrumentos se ha fundamentado en el reconocimiento de que la posibilidad de revertir las tendencias que han prevalecido en nuestro país reside en la intensidad y decisión con que el sector industrial asuma su rol de conductor y promotor del proceso. Hasta ahora este sector no ha asumido ese rol, ya que salvo algunas excepciones, no ha contado con la capacidad técnica propia ni la decisión necesaria para detectar y formular áreas o proyectos de desarrollo (tecnológico) y por lo mismo no ha establecido necesidades que hagan posible la utilización del sector académico y de investigación. Por ende, este sector no ha sido capaz de motorizar el proceso de desarrollo tecnológico nacional.

Los párrafos siguientes pretenden esbozar la formulación conceptual del proceso de aprendizaje que debe promoverse dentro de la industria como punto de partida para el desarrollo de una capacidad propia de autoevaluación y autodiagnóstico que conduzca a la dinamización de las relaciones universidad-industria.

MARCO CONCEPTUAL BASICO

El proceso de aprendizaje se fundamenta en tres elementos de la realidad de una empresa: el primero: el individuo, profesional u obrero, y su actitud inquisitiva y creadora; el segundo: la organización como medio ambiente capaz de estimular o inhibir las iniciativas que potencialmente pueden contribuir a acelerar el proceso; y, finalmente, los instrumentos o herramientas que, puestas a disposición del personal, se convierten en factores de multiplicación de los esfuerzos internos de desarrollo tecnológico.

Es evidente la naturaleza diferente de los tres elementos señalados. El primero es de índole netamente actitudinal y metodológica, el segundo es de carácter fundamentalmente gerencial, administrativo y programático, y el tercero es principalmente de orden técnico. Bastante se ha escrito, con diversos niveles de éxito, sobre los aspectos organizacionales; menos, especialmente en cuanto a su vinculación con el proceso de desarrollo tecnológico, se ha dicho sobre el componente individual; y casi nada se ha estudiado sobre los instrumentos que contribuyen al proceso de asimilación tecnológica. Es hacia este tercer punto donde se han orientado nuestros esfuerzos.

Nuestra concepción del proceso de aprendizaje tecnológico, comienza por reconocer el carácter interdependiente de las actividades y programas de desarrollo de la capacidad productiva de una organización industrial, y las actividades y programas de desarrollo del conocimiento tecnológico de la misma. No es concebible el incremento sostenido en la producción y la productividad de una operación industrial que no esté fundamentada en una acumulación creciente de conocimientos tecnológicos, y simultáneamente, el desarrollo de la capacidad tecnológica es motorizado y estimulado solamente por incrementos de producción y productividad.

Es evidente que el objetivo fundamental de cualquier organización industrial es el logro del control efectivo del proceso productivo. Cuando hablamos de control efectivo, nos referimos no solamente a la habilidad para producir en forma rentable un bien o servicio particular. Nos referimos también a la habilidad para “manipular” conscientemente las instalaciones productivas, y la habilidad para “recrear” esas instalaciones o al menos para gerenciar la recreación de las mismas. En último análisis el control efectivo del proceso productivo no es otra cosa que el control efectivo de la tecnología adquirida, alcanzado a través de un proceso sostenido de asimilación, aprendizaje y desarrollo. Podemos deducir, en consecuencia, que un programa sólido de incremento de la capacidad productiva tiene como prerequisito la formulación de una política clara de fomento a la asimilación de la tecnología. Partiendo del reconocimiento de que aún cuando siempre existen dentro de la organización individualidades o circunstancias en las cuales se da en forma espontánea el aprendizaje, esas contribuciones pueden multiplicarse en términos cualitativos y cuantitativos en la medida en que se implementen acciones o programas deliberados de estímulo y respaldo a las actividades de ampliación del conocimiento tecnológico.

EL PROCESO DE APRENDIZAJE EN LA INDUSTRIA

Creemos que el elemento central de las actividades de ampliación del conocimiento tecnológico está constituido por la valorización del potencial de contribución que ofrece, al proceso de desarrollo de ese conocimiento, el rescate y análisis de la información cotidiana de operaciones. Consiste en reconocer que el objetivo de una operación industrial no es solamente la producción de un bien o servicio, sino adicionalmente la generación de información sobre si misma, que contribuya permanentemente a su propia transformación y mejora. De aquí que el eje central de una política de desarrollo tecnológico debe ser la captura sistemática de esa información, el análisis permanente de la misma y el uso deliberado de los resultados de esa evaluación en la transformación del proceso productivo.

Del reconocimiento del potencial de contribución de la información operativa cotidiana al proceso de asimilación de la tecnología, se desprende nuestra formulación de los cuatro objetivos básicos de un programa de aprendizaje para la industria. Hemos identificado lo que, a nuestro juicio, constituyen los pilares de un proceso creciente y sostenido de dominio de la tecnología. Estos cuatro pilares o capacidades fundamentales son las siguientes:

Cada una de estas capacidades está dirigida a fortalecer o consolidar diferentes aspectos del proceso de aprendizaje tecnológico. Entendemos éste como un proceso dinámico que parte de los niveles de conocimiento alcanzados mediante la adquisición de elementos de información tecnológica durante el proceso de negociación y contratación, y que, una vez iniciado el proceso productivo (incluyendo en este todas las actividades relativas al diseño-construcción-puesta en marcha) adquiere vitalidad solo a través del contraste permanente entre las directrices operativas adquiridas y las expectativas de comportamiento teórico del proceso, por un lado, y, por otro, los resultados evidenciados mediante la observación sistemática de la respuesta real de las instalaciones.

Es evidente que, en último análisis, esta formulación no es otra cosa que la introducción del rigor del método científico al estudio de la conducta de las instalaciones productivas industriales. Aún cuando nadie sería capaz de negar el potencial de contribución de ese estilo de pensamiento al proceso de desarrollo de una capacidad tecnológica propia, siempre podría argumentar que el mismo está en franca contradicción con los objetivos inmediatos de una organización productiva en operación. El carácter innovador de nuestro enfoque del problema, radica precisamente, en la negación de esa aparente contradicción; y, no solamente en negarla, sino en ir más allá y afirmar que la aplicación del método científico de análisis es compatible con los objetivos inmediatos de producción y rentabilidad. Esta compatibilidad es posible crearla y promoverla en cualquier medio industrial en la medida en que los niveles dirigentes comprendan su repercusión y asuman, con una pequeña dosis de audacia, programas y políticas internas de promoción de las actividades de aprendizaje tecnológico.

ESTADIOS DEL PROCESO DE APRENDIZAJE TECNOLOGICO

Hasta ahora hemos señalado solamente aspectos vinculados a la naturaleza misma del proceso de aprendizaje. No hemos ubicado este proceso dentro de lo que pudiera ser el contexto natural de transformación y desarrollo de la capacidad de producción.

Es importante reconocer que toda organización industrial transita, desde el momento de su concepción inicial hasta que la instalación alcanza su madurez productiva, por diversos estadios de desarrollo con características propias perfectamente distinguibles. Es igualmente conveniente entender que cada uno de esos estadios presenta objetivos y metas de índole productiva muy particulares a sus propias características, y que dentro de esas realidades cada uno ofrece posibilidades específicas de contribución al proceso de desarrollo de la capacidad tecnológica. Estas contribuciones edifican una suerte de espiral de dominio tecnológico mediante el reforzamiento mutuo sostenido. Es necesario, entonces, propiciar la creación e implementación de herramientas que capturen y potencien esas contribuciones y, simultáneamente, contribuyan con los objetivos productivos inmediatos.

Dentro de este orden de ideas hemos concebido el proceso de desarrollo de la capacidad tecnológica, como sub-producto del proceso de evolución natural de la empresa, mediante la identificación de los siguientes estadios o “momentos” de transformación del conocimiento tecnológico:

Cada uno de estos “momentos” implica el desarrollo de herramientas para el mejor logro de sus propósitos. En la Asociación Venezolana de Tecnología hemos recopilado, a través de experiencias de trabajo, algunas de esas herramientas, y hemos desarrollado otras, especificas para ciertos esfuerzos. En un artículo separado daremos a conocer y describiremos con cierto detalle, esas herramientas. Esos esfuerzos forman parte de un trabajo de investigación que la Asociación está realizando desde hace ya un año bajo los auspicios del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, de Ottawa, Canadá.

Finalmente, debemos señalar que ninguno de estos “momentos” es totalmente independiente, ni tampoco puede decirse, a la inversa, que exista entre ellos una secuencia temporal necesaria e inevitable. Ellos representan actitudes, puntos de apoyo, a la vez que estadios del aprendizaje tecnológico. En una misma planta pueden darse todos esos estadios simultáneamente, y también pueden darse secuencialmente. Y muchas veces, una planta que ya ha logrado, por muchos años, estabilizar sus procesos, puede verse envuelta en un nuevo proceso de estabilización justamente por haber hecho adaptaciones importantes en el proceso o en los equipos.

La diferenciación en “momentos” del aprendizaje trata de reflejar lo más cercanamente posible el proceso real de aprendizaje en la industria. La hemos desarrollado en y a través de experiencias reales de aprendizaje, nacionales y extranjeras, en las que, en diferentes grados, hemos sido no sólo testigos sino integrantes de la experiencia, por lo que no se trata ni de una “conceptualización” a priori a la que tratamos de acomodar los “hechos”, ni tampoco una mera “sistematización” pasiva de experiencias. Desde este punto de vista, los conceptos que estamos proponiendo no pueden ser vistos como esquemas definitivos, ni concluidos, sino, ellos mismos, como parte del proceso de “aprender a aprender”.


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