Espacios. Vol. 13 (1) 1992

Relaciones de la universidad con el sector productivo: una nueva área de la transferencia de tecnología

A new area of technological transfer: the relationship between the university and the productive sector

Félix Moreno P. *


RESUMEN

Frente al proceso de liberalización de nuestra economía por vía de la apertura, la privatización de las empresas estatales, la disminución de los subsidios y el desvanecimiento del paternalismo estatal, es necesario plantearse el fortalecimiento de las relaciones entre el sector productivo y la Universidad. Ante esta realidad, el autor pone en tela de juicio los viejos dogmas del modelo universitario latinoamericano tradicional y comenta algunos de los temas más discutidos de la relación entre la industria y la universidad (derechos de autor, patentes, exclusividad de licencias y reparto de regalías, valorización de las tecnologías, etc.), así como sobre la participación de la universidad en el capital de empresas usuarias y sobre la necesidad de crear oficinas de transferencia de tecnología universitaria.

ABSTRACT

Facing the liberalization process of our economy by the opening, the privatization of the public enterprises, the decrease in subsidies and the disappearance of paternalism, it is necesary to strengthen the relationship between the productive sector and the University. With regard to this reality the author questions the old dogmas of the traditional Latinamerican university pattern and makes comments on some of the most discussed themes on the relationship between the industry and the University (copyright, patents, license exclusivity, distribution of royalties, valuation of technology, etc...). He also talks about the participation of the university in the capital of user enterprises and about the need for creating offices of university technology transfer.

Contenido


1.- Neoliberalismo y universidad.

El presente siglo terminará con el apogeo de las ideas neoliberales en los cinco continentes. Es posible que los pocos países socialistas que queden aún, tengan que introducir, para subsistir como tales, importantes reformas que le abran campo a la iniciativa individual y que disminuyan el colectivismo que caracterizó a la Unión soviética y a la China Continental y que se demostró como un sistema incapaz de producir innovación, aumentos significativos de productividad y acomodarse a las demandas de los consumidores.

En América Latina están prácticamente barridos los modelos que preconizaron el capitalismo de estado, el socialismo, las reformas estructurales que no fuesen compatibles con el libre juego de las fuerzas del mercado. Las nuevas ideas, que siguen avanzando en nuestro continente y que desmontarán casi toda la actividad productiva del Estado, junto con el régimen indiscriminado de subsidios y de precios políticos o administrados, dificultan la equidad y concentran el ingreso. A pesar de esta alto costo social, el modelo neoliberal se extiende en todos nuestros países, con el apoyo que le brinda el gobierno norteamericano y los organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y la entusiasta acogida que a este credo hacen los nuevos conversos, como Carlos Andrés Pérez en Venezuela, o los viejos adeptos a su época universitaria, como Carlos Salinas de Gortari. En nuestro país, el actual gobierno es fiel a la misma ideología y no somos una excepción en el camino de ir liberalizando nuestra economía por la vía de la apertura, la privatización de las empresas estatales, la disminución de los subsidios, el desvanecimiento del paternalismo o asistencialismo social por parte del Estado, etc.
En este contexto político, económico y social, es necesario plantearse las relaciones entre el sector productivo y la universidad. Puede la universidad permanecer apegada a las tradiciones que vienen de las reformas de Córdoba en los años 20, en donde la autonomía ligada al aislacionismo era pregonada como una virtud universitaria?. Podemos proponer que para mantener la pureza de la universidad, ésta obedezca a demandas endógenamente generadas y no a solicitudes externas, como las que podría hacer el sector productivo?. Puede esta vieja concepción universitaria de autonomía, autodeterminación y poca relación con el medio externo mantenerse en una sociedad que tiende hacia la libre competencia y la privatización de la economía?.

Los economistas neoliberales han hecho, desde hace veinte años, cálculos de rentabilidad de la educación universitaria, secundaria y primaria y han reconocido que ésta última es socialmente más rentable. Por tanto, la educación universitaria recibirá menos subsidios que la primaria y debe basarse más en la consecución de recursos propios. De ahí las alzas considerables de matrículas en universidades públicas, como ocurrió en la Universidad de Chile, durante el régimen de Pinochet. Se argumenta que dar educación gratuita en las universidades públicas constituye una concentración del ingreso, pues los que pueden acceder a esta educación superior son clases medias y altas que pasan los exámenes de ingreso a la universidad y que, por lo tanto, se está discriminando contra los obreros y los campesinos, cuyos hijos no logran ingreso a las universidades públicas, por su menor desarrollo cultural e intelectual.

En el futuro veremos propuestas como: 1) aumentar las matrículas en las universidades públicas, fenómeno que ya ha comenzado en la Universidad Nacional de Colombia; 2) pedirle a las universidades públicas que se apoyen en sus propios recursos y que disminuyan su dependencia de los presupuestos públicos; 3) compensar el aumento del costo de la educación universitaria para los grupos de menos ingresos, dándoles préstamos a largo plazo; 4) incentivar la vinculación de la universidad con el sector productivo, como proveedora de servicios de investigación, educación continuada, consultoría y como productora de bienes que interesen a la comunidad. En síntesis, es difícil mantener la universidad basada en el igualitarismo y la autogeneración de metas, el financiamiento irrestricto con dineros públicos, sin mayor responsabilidad social que la de producir egresados a costos altos y con considerables subsidios.

2.- ¿La vinculación con el sector productivo deforma la universidad?

Nunca las vinculaciones de la universidad con la industria van a ser una fuente importante de recursos para la universidad. En los Estados Unidos (Haeussler, 1991), las más prestigiosas universidades sólo reciben por su vinculación con el sector productivo, entre el 15 y el 20% de los ingresos totales; en este país se estima que nunca la contribución de los ingresos provenientes de las empresas representarán una porción mayor la 30% de los presupuestos totales de la universidad. En nuestros países está lejano el día en que una universidad pública reciba el 10% de sus ingresos totales por contratos con el sector productivo. Aunque esta fuente de ingresos no es despreciable, las universidades no van a deformar su misión y sus objetivos por obtener ingresos de parte de las industrias, en porcentajes tan minoritarios.

Cuando el medio ensaya el neoliberalismo, es imposible que la universidad desconozca esta realidad y se mantenga en un igualitarismo académico. Por ejemplo, si la biotecnología comienza a manifestarse como una de las grandes fuerzas de desarrollo industrial para esta década y la próxima, va a ser imposible que la universidad retenga sus biotecnólogos atraídos por jugosas ofertas de empresas privadas. La universidad verá desmantelados sus cuadros y debilitados sus departamentos, a no ser que decida entrar en el juego de las fuerzas de mercado y valorar los recursos que tiene en biotecnología, licenciar sus investigaciones, prestar servicios con sus investigadores a tarifas de mercado y en esta forma fortalecer la investigación y la docencia.

3.- Los viejos dogmas del modelo tradicional

Para que una universidad sea ágil frente a las nuevas coyunturas, es necesario romper con los viejos dogmas:

El de que todo profesor debe hacer investigación o todo investigador debe hacer docencia.

Que la dedicación exclusiva es la óptima y la de cátedra indeseable.

  1. Que la universidad debe entregar gratuitamente a los particulares sus innovaciones y derechos de propiedad intelectual.
  2. Que la docencia o la consultoría son actividades de menor altura que la investigación.
  3. Que la universidad no debe hacer consultoría ni producir bienes, porque estas son actividades que le corresponden al sector privado.
  4. Que todas las personas que trabajan en actividades intelectuales en la universidad deben ser medidas con la misma curva de salarios.
  5. Que ningún profesor puede dedicar más de determinado porcentaje de su tiempo a la docencia o a la investigación o a la consultoría, porque tiene que combinar dos o tres de estas actividades.

* Director Ejecutivo de la Fundación Andina para el Desarrollo Tecnológico, “Fundación Tecnos”, on sede en Santafé de Bogotá, Colombia.

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