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TÍTULO | NORMAS PUBLICACIÓN Espacios. Vol. 37 (Nº 34) Año 2016. Pág. 10
Ricardo PRADA OSPINA 2; Julio César ACOSTA-PRADO 3; Manuel Alfonso GARZÓN CASTRILLON 4
Recibido: 18/06/16 • Aprobado: 26/07/2016
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RESUMEN: En este estudio analizamos cómo el intraemprendimiento y el emprendimiento corporativo
pueden ser considerados estrategias de renovación empresarial, a partir de los resultados obtenidos en el
informe del Global Entrepreneurshio Monitor (GEM) de Colombia. El intraemprendimiento ha sido estudiado
tanto a nivel académico como empresarial, principalmente en dos orientaciones: primero, los
intraemprendedores empleados que desarrollan formas alternativas de negocio y; segundo, el emprendimiento
corporativo que busca nuevas formas de negocio desde el interior de la organización. En ambas se trata de
generar nuevas formas de negocio o la creación de nuevas empresas, a partir del aprovechamiento eficiente
de los recursos disponibles y el reconocimiento de oportunidades de mejora e innovación en las empresas.
Los resultados del análisis muestran que las empresas colombianas siguen principalmente modelos de negocio
tradicionales y que las estrategias de renovación basadas en intraemprendimiento y emprendimiento
corporativo, no presentan resultados significativos, siendo justificados por la orientación de la economía
impulsada por factores. |
ABSTRACT: In this study we analyze how the Intrapreneurship and the corporate entrepreneurship can
be considered business renewal strategies, based on the results obtained in Global Entrepreneurshio
Monitor Report (GEM) of Colombia. The Intrapreneurship has been studied both in academia and business,
mainly in two directions: first, intrapreneurs employees who develop alternative forms of business and;
Second, the corporate entrepreneurship that seeks new forms of business from within the organization.
These are new forms of business or the creation of new companies, from the efficient use of available
resources and the recognition of opportunities for improvement and innovation in business. The results of
the analysis show that the Colombian companies follow mainly traditional business models and renewal
strategies based on Intrapreneurship and corporate entrepreneurship, do not present significant results,
being justified by the orientation of the economy driven by factors. |
La necesidad de que empresarios y directivos adopten un comportamiento emprendedor en la formulación de sus
estrategias se ha dinamizado como resultado de la aceleración del cambio tecnológico y de la creciente
competencia mundial de los últimos años. Covin & Slevin (1991) argumentan que las tres posturas
emprendedoras -asunción de riesgos, innovación y proactividad-, desarrolladas en unidades de negocio nuevas e
independientes, se pueden aplicar también a procesos corporativos.
Con base en lo anterior este estudio se centra en analizar el intraemprendimiento y emprendimiento corporativo
como estrategias de renovación empresarial. Para ello, se realizó una revisión de la literatura para definir las
variables intraemprendimiento y emprendimiento corporativo y cómo se han desarrollo en las empresas. La
fundamentación teórica se realizó a partir de estudios empíricos y académicos, tanto a nivel global como en
Latinoamérica. Después, de forma específica, se utilizaron los datos obtenidos en el informe del Global
Entrepreneurshio Monitor (GEM), para conocer la incidencia de éstas variables como estrategia de renovación
empresarial en las empresas colombianas. Los resultaos muestran que a pesar de ser considerados el
intraemprendimiento y el emprendimiento corporativo dos escenarios estratégicos de renovación empresarial, las
empresas colombianas no promueven su desarrollo estratégico ya que asumen, principalmente, modelos de negocios
tradicionales basados en una orientación económica impulsada por factores básicos de producción.
Este artículo se estructura de la siguiente forma: el segundo epígrafe aborda la fundamentación teórica que
describe los constructos: emprendimiento corporativo e intraemprendimiento. El tercer epígrafe establece la
discusión sobre los constructos y la situación del emprendimiento en Colombia, a partir de los resultados
obtenidos del Global Entrepreneurship Monitor. En el cuarto epígrafe se establecen las consideraciones finales
y; por último, se presentan las referencias.
El dinamismo provocado por la creciente globalización de la economía hace necesaria la renovación de las
empresas consolidadas y el reajuste de su habilidad para competir. En los últimos años, a raíz de la aceleración
del cambio tecnológico y la creciente competencia mundial, se ha puesto de manifiesto la necesidad que
empresarios y directivos adopten un comportamiento emprendedor en la formulación de sus estrategias (Entrialgo,
Fernández & Vázquez, 2001).
El término emprendimiento surge en primera instancia de los vocablos francés entreprendre y alemán unternehmen,
que significan emprender (Veeraraghavan, 2009). Este vocablo emprendedor, se asume como de origen francés y
refiere a quien asume riesgos, es decir, aquel que persigue beneficios y trabaja en equipo o individualmente,
innovando, creando oportunidades de negocio (Hisrich, 1990; Bruneau & Machado, 2006).
Originalmente emprendimiento se relaciona con capacidad empresarial, aun cuando en realidad es un término mucho
más amplio. Say (1803) afirma que el entrepreneur, es decir, la persona que inicia una pequeña empresa, hace el
cambio de recursos desde una zona de bajo rendimiento a una de produc¬tividad alta y de rendimiento mayor.
Son numerosos los términos para describir los esfuerzos emprendedores dentro de las organizaciones ya
establecidas lo que en cierta medida ha entorpecido el desarrollo de este campo de investigación (Sharma &
Chrisman, 1999). De acuerdo con Coduras et al. (2011), al igual que sucede con la mayoría de conceptos derivados
del emprendimiento, no hay hasta el momento presente una definición consensuada y única de emprendimiento
corporativo. Así, diversos autores como Morris & Kuratko (2002), Hornsby et al. (2002), Phan et al. (2009) y
Parker (2011) han señalado que no existe un consenso en la terminología, lo cual provoca que se utilicen como
sinónimos las siguientes expresiones:
El intraemprendimiento y el emprendimiento corporativo son considerados como sinónimos, por varios
investigadores. No obstante, Trujillo & Guzmán (2008) mencionando a Åmo & Kolvereid (2005), argumentan
una diferencia conceptual entre emprendimiento corporativo e intraemprendimiento cuando sostienen que, aun
cuando ambos términos están relacionados y representan procesos incrementales de renovación en las
organizaciones a través de iniciativas de innovación llevadas a cabo por los empleados. Dichos términos
representan ligeramente diferentes fenómenos de renovación organizacional. Según estos autores, la diferencia
fundamental radica en el intraemprendimiento está focalizado en las iniciativas independientes o por cuenta
propia de los empleados y el emprendimiento corporativo por iniciativas interna de la empresa o por cuenta
ajena.
Adicionalmente, el emprendimiento corporativo está relacionado con los procesos utilizados por la empresa para
fomentar actividades de innovación, a través de la iniciativa de los empleados; de igual manera, el impacto que
sobre el éxito de la empresa puede tener en el comportamiento de los individuos
(Åmo
&
Kolvereid,
2005).
Por el contrario, Stopford & Baden‐Fuller (1990) argumentan que el emprendimiento corporativo sólo tiene
lugar en el interior de la organización cuando describe el proceso de renovación de una empresa existente,
llevado a cabo sólo por actores de la misma. De esta manera, el emprendimiento corporativo e
intraemprendimiento, podrían ser utilizados como sinónimos (Seshadri & Tripathy, 2006).
De acuerdo con Gálvez (2011), la cultura de intraemprendimiento tiene impacto positivo y significativo en el
comportamiento innovador global de la empresa, en especial en sus aspectos productivos y de gestión. De igual
forma, que al estimular la sinergia que se produce al combinar la capacidad creativa de los colaboradores de
diferentes niveles y/o departamentos, el trabajo en equipo facilita los procesos que buscan generar
innovaciones.
Como refuerzo de lo anterior, se distinguen estudios empíricos que destacan la importancia del
intraemprendimiento como estrategia de renovación empresarial desde la innovación (Gálvez, 2011), la cultura
organizacional (Benítez-Amado et al., 2010), el ambiente externo (Agca et al., 2012), el desempeño en términos
del total de ventas, utilidades y rendimiento para los inversores (Marcus & Zimmerer, 2003; Covin &
Slevin, 1991), particularmente en entornos turbulentos y cambiantes.
Schumpeter (1911) sostiene que la introducción de innovaciones por parte de los emprendedores podía darse a
través de la creación de una nueva empresa o dentro de los límites de una organización existente. Sin embargo, a
lo largo del tiempo este constructo ha variado en su alcance y significado, confundiéndose en la actualidad dos
fenómenos interrelacionados dentro del mismo término: intraemprendimiento y emprendimiento corporativo.
Los emprendedores innovan para sí mismos, mientras que los intraemprendedores o emprendedores corporativos
innovan para las empresas en las que trabajan. No obstante, la problemática está en que el espíritu emprendedor
corporativo es un término abstracto (Lumpkin & Dess, 1996).
La tabla 1 recoge algunas de las principales definiciones encontradas en la literatura, que hemos considerado de
mayor relevancia para definir el emprendimiento corporativo.
Tabla 1. Evolución de la definición de Emprendimiento corporativo
|
AÑO |
AUTOR |
DEFINICIÓN |
|
1983 |
Burgelman |
Proceso mediante el cual las empresas pueden diversificarse mediante el desarrollo interno. |
|
1989 |
Jennings & Lumpkin |
Concepto multidimensional que incorpora actividades de una empresa dirigidas hacia un proyecto e innovación tecnológica, toma de riesgos y proactividad. |
|
1990 |
Guth & Ginsberg |
Nacimiento de nuevos negocios dentro de las organizaciones existentes (ejemplo, innovación o emprendimiento); y transformación de una organización a través de la renovación de las ideas clave que la construyen. |
|
1990 |
Stevenson & Jarillo |
Proceso mediante el cual los individuos, ya sea por su cuenta o dentro de las organizaciones, aprovechan las oportunidades sin tener en cuenta los recursos que controlan en la actualidad; donde una oportunidad puede ser cualquier situación futura que sea conveniente y factible. |
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1991 |
Zahra |
Proceso de creación de nuevos negocios dentro de las empresas establecidas para mejorar la rentabilidad de la organización y su posición competitiva o realizar la renovación estratégica de negocios existentes. |
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1992 |
Churchill |
Proceso de descubrimiento y de desarrollo de una oportunidad para crear valor a través de la innovación. |
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1997 |
Birkinshaw |
Iniciativa discreta y proactiva que representa una nueva forma para que una corporación avance mediante el uso y expansión de sus recursos. |
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2002 |
Morris & Kuratko |
Comportamiento emprendedor que puede desarrollarse en el seno de medianas y grandes organizaciones establecidas, que incluye términos como organizaciones emprendedoras, intraemprendimiento y capital riesgo. |
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2007 |
Wolcott & Lippiz |
Proceso a través del cual equipos dentro de empresas establecidas coinciden, promueven, inician y gestionan nuevos negocios distintos a los de su empresa, pero aprovechando sus activos, posición en el mercado, capacidades y otros recursos. |
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2008 |
Antoncic & Prodan |
Emprendimiento tecnológico que se desarrolla dentro de una organización existente para crear y gestionar una nueva empresa basada en la investigación, desarrollo, tecnología. |
De la tabla 1 se observa en primera instancia que en general todas las definiciones apuntan hacia la
innovación, con el ánimo de avanzar y mejorar mediante la expansión de recursos. Destaca igualmente que
definiciones como las de Antoncin & Prodan (2008), al igual que Jennings & Lumpkin (1989), aciertan al
involucrar el concepto de innovación tecnológica, que hoy destaca en el panorama mundial de las organizaciones.
Burgelman (1983), asoció esta actividad con la diversificación, planteando un análisis más profundo y, en 1985,
propuso un modelo que sirve para el diseño de diversas alternativas que podrían derivarse de la práctica del
emprendimiento corporativo.
Los emprendedores corporativos, de acuerdo a las diferentes definiciones, permiten desprender que,
habitualmente, son personas muy motivadas dentro de las organizaciones, con alta orientación al logro,
proactivos en extremo, y que actúan con comodidad para tomar iniciativas que permitan alcanzar la realización o
desarrollo de nuevos productos dentro de sus empresas (Prada-Ospina, 2014).
Para Guth & Ginsberg (1990) el emprendimiento corporativo involucra la innovación en la formación de nuevos
negocios y las transformaciones mediante renovación estratégica. Al igual que sucede con el emprendimiento en
general, el de tipo corporativo está viviendo un momento de expansión y es objeto del interés de diversos
agentes relacionados con el desarrollo económico, así como del cuerpo de investigadores de la creación de
empresas.
Por esto, el emprendimiento corporativo puede impactar en la organización a través de diversos resultados
relacionados con diversos ámbitos de la misma (Morris & Kuratko, 2002). Según Coduras et al. (2011), el
impacto más evidente de este tipo de actividad es el desarrollo de nuevas empresas, ya sean de carácter interno
o externo, siendo también muy relevante el diseño de nuevos modelos de negocio que suele generar valor y nuevos
beneficios, así como el acceso a nuevos mercados.
El propósito de este artículo es analizar si las perspectivas de intraemprendimiento y emprendimiento
corporativo son relevantes y generan valor en el entorno empresarial colombiano.
El primer uso por escrito de los términos 'intrapreneur', 'intrapreneuring,' e 'intrapreneurship' aparece en un
documento escrito en 1978 por Gifford Pinchot y Elizabeth Pinchot; más tarde en 1985 el término se atribuye sólo
a Gifford Pinchot. Intraemprendimiento, refiere más estrictamente al desarrollo de nuevos productos y procesos
que se dan en general en los laboratorios de I+D de las empresas (principalmente, grandes corporaciones). Hoy en
día, se discute que el término “intraemprendedor” también fue propuesto por Gifford Pinchot, un consultor en
administración, quien lo replicó en su libro Intrapreneuring, en 1985. El término popular “intraemprendimiento”
se deriva de una combinación de “intra” o interno y emprendimiento, pero es menos técnico (Coduras et al.,
2011).
Antoncic & Hisrich (2001, 2003), señalan que el intraemprendimiento es el fenómeno del emprendimiento dentro
de una empresa existente, sin importar el tamaño de ella, ni el tipo de innovación efectuado. Siento esta de
producto o de servicios, vitales para el desarrollo y crecimiento económico (Hisrich, 1990). Para Lombriser
(1994), el alto intraemprendedor se puede equipar al nivel del director general, bien sea que haga las veces de
líder de una unidad de negocio o el Presidente, es decir, aquel que tiene bajo su exclusiva responsabilidad la
transformación empresarial global en su organización o negocio. Mientras que Gálvez & García (2011), de una
manera más formal definen intraemprender como el proceso empresarial que permite y anima a sus empleados a
iniciar, liderar y poner en práctica nuevas ideas y/o mejoras radicales dentro de la organización en la que
trabajan. Intraemprendedor es la forma de llamar al emprendedor que se ubica o reside dentro de las
organizaciones, siendo el término una invención social que permite a las personas expresar su propio potencial
(Kolchin & Hyclack, 1987).
De acuerdo con Sharma & Chrisman (1999) el emprendimiento corporativo puede ser definido como el proceso a
través del cual un individuo o un grupo de individuos en asociación con una organización existente, crean una
nueva organización o instigan la renovación o innovación al interior de la organización. Desde esta definición,
el intraemprendimiento resultaría entonces sólo un componente del emprendimiento corporativo, como un todo. La
creación de nuevas empresas, la innovación resultante de procesos de consultoría e incluso, los emprendimientos
corporativos con carácter social resultan en emprendimientos corporativos de diversa índole (Seshadri &
Tripathy, 2006).
Ross (1987) menciona que al crear empresas los individuos son emprendedores, por lo cual al menos durante sus
inicios la cultura que prevalece en ellas es igualmente emprendedora, pero con el tiempo y con la complejidad
que toman las actividades, dicha cultura tiende a volverse burocrática.
El intraemprendimiento también se ha vinculado con el resultado de las exigencias que hace el entorno a las
organizaciones (Miller, 1983; Covin & Slevin, 1991), ya que el entorno puede propiciar además oportunidades
o amenazas que lleven a generar posturas intraemprendedoras. Los intraemprendedores son personas muy orientadas
al logro, con alta capacidad de influencia, de identificación con la empresa y con elevadas dosis de adrenalina
en los negocios (Jericó, 2013).
Por su parte Garzón, (2005) considera que la cultura intraemprendedora o de intraemprendimiento es aquella
cultura organizacional que a diferencia de una “tradicional”, ofrece a los empleados la posibilidad de encontrar
oportunidades de innovación, y a la vez de satisfacer los deseos de sentirse propietarios de sus proyectos
internos, sin tener que abandonar la empresa.
Samuelsson & Dahlqvist (2005) en un estudio empírico realizado en Suecia, analizaron si las innovaciones
intraemprendedoras se presentan más en las empresas nuevas o en las ya establecidas; encontraron que en promedio
la mayoría de emprendimientos innovadores se desarrollan dentro de organizaciones más antiguas, y que los
recursos y capacidades que han logrado acumular estas empresas se constituyen en un factor diferenciador al
respecto. El intraemprendedor se aventura dentro de áreas desconocidas para la organización, sin saber cuáles
serán los resultados (Covin & Slevin, 1991).
Lee et al. (2008), hallan una relación positiva y significativa entre la cultura organizacional
intraemprendedora y la innovación, demostrando que las empresas con este tipo de cultura son más innovadoras en
productos y a nivel gerencial. La creatividad conduce a la innovación y el intraemprendedor lidera este proceso
(Morris & Kuratko, 2002).
De acuerdo con Varela e Irizar (2009), el intraemprendimiento se manifiesta, a través del desarrollo de
actividades que tienen como objetivo la generación de nuevos negocios para la empresa; por su parte la cultura
de intraemprendimiento se define como aquella cultura organizacional que a diferencia de una ‘tradicional’,
ofrece a los empleados la posibilidad de encontrar oportunidades de innovación, y a la vez de satisfacer los
deseos de sentirse propietarios de sus proyectos internos, sin tener que abandonar la empresa (Garzón, 2005).
Para que se genere una cultura intraemprendedora dentro de la organización, los directivos deben estimular entre
ellos y sus colaboradores la actitud de toma de riesgo calculados y de tolerancia a los errores, ejercer un
liderazgo innovador, establecer una estructura organizacional que facilite el trabajo en equipo, el
relacionamiento y la flexibilidad, diseñar un apropiado sistema de recompensas, y apropiar recursos para apoyar
los proyectos emprendedores (Kyriakopoulos et al., 2004). De este modo, para este constructo tampoco existe una
definición única sobre intraemprendimiento.
En este sentido, la Tabla 2 muestra la evolución y la selección de algunos de los conceptos más representativos
encontrados en la literatura sobre el tema, mostrando las relaciones que existen entre los elementos que
conforman las diferentes definiciones del intraemprendimiento, cada uno de los cuales es presentado allí junto
con sus corres¬pondientes autores. Se puede observar que hay coincidencia en varios puntos de los elemen¬tos que
hacen parte de cada uno de estas definiciones del constructo.
Tabla 2. Evolución de la definición de Intraemprendimiento
|
AÑO |
AUTOR |
DEFINICIÓN |
|
1973 |
Susbauer |
Emprendimiento dentro de las organizaciones, el cual incluye el establecimiento de unidades relativamente independientes dentro de la organización en la que los miembros de la misma trabajan con el mismo nivel de libertad de actuación y compromiso. |
|
1985 |
Pinchot |
Desarrollo de mercados en el interior de una organización y relativamente de unidades independientes diseñadas para crear, internamente, probar y ampliar mercados y/o servicios innovadores, tecnológicos o métodos en el interior de una organización. |
|
1987 |
Knight |
Cuando un empleado de la empresa presenta y gestiona un proyecto innovador dentro del entorno corporativo, como si él o ella fuese un emprendedor independiente. |
|
2001 |
Antonic & Hisrich |
Fenómeno del emprendimiento dentro de una empresa existente, sin importar el tamaño de ella, ni el tipo de innovación efectuado. |
|
2005 |
Garzón |
Individuos con visión empresarial, que manifiestan una conducta y orientan su comportamiento al desarrollo y surgimiento del espíritu emprendedor interno, generando y aprovechando ideas innovadoras, desarrollándolas como oportunidades de negocio rentable, comprometiendo su tiempo y esfuerzo en investigar, crear y moldear esas ideas en negocios para su propio beneficio y el crecimiento sustentado de la organización , detectando éxitos donde otros ven fracasos o problemas y cuyo fuerte es la innovación con talento y creatividad de bienes y servicios. |
|
2011 |
Gálvez & García |
Proceso empresarial que permite y anima a sus empleados a iniciar, liderar y poner en práctica nuevas ideas y/o mejoras radicales dentro de la organización en la que trabajan |
|
2011 |
Parker |
Práctica para el desarrollo de nuevas empresas dentro de una organización existente, para explotar una nueva oportunidad y crear un valor económico. |
Para este estudio, se propone definir Intraemprendimiento como la actividad emprendedora que al interior de una empresa desarrollan sus trabajadores, impulsando la creatividad e innovación, la generación de empleo y la competitividad.
En la tabla 3 se muestran las similitudes entre los diferentes aspectos que integran la filosofía conceptual de
los enfoques de intraemprendimiento y emprendimiento corporativo.
Tabla 3. Similitud entre definiciones de los constructos
|
|
Intraemprendimiento |
||||||||
|
Emprendimiento corporativo |
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Autores |
Burgelman 1983 |
Zahra 1996 |
Sharma & Crisman 1999 |
Knight 1987 |
Susbauer 1973 |
||
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Autores |
|
Diversificación por desarrollo interno |
Creación de nuevos negocios internos |
Innovación y renovación estratégica |
Innovación independiente en entorno corporativo |
Emprendimiento dentro de la organización |
|||
|
Burgelman 1983 |
Diversificación por desarrollo interno |
Diversificación |
Creación; Diversificación |
Innovación; Diversificación; Renovación estratégica |
Innovación; Diversificación |
Emprendimiento; innovación |
|||
|
Zahra 1996 |
Creación de nuevos negocios internos |
Creación; Diversificación |
Creación de nuevos negocios |
Innovación; Creación; Renovación estratégica |
Innovación; Creación |
Emprendimiento; Creación |
|||
|
Sharma & Crisman 1999 |
Innovación y renovación estratégica |
Innovación; Diversificación; Renovación estratégica |
Innovación; Creación; Renovación estratégica |
Innovación; renovación estratégica |
Innovación; Renovación estratégica |
Innovación; Emprendimiento; Renovación estratégica |
|||
|
Knight 1987 |
Innovación independiente en entorno corporativo |
Innovación; Diversificación |
Innovación; Creación |
Innovación; Renovación estratégica |
Innovación independiente |
Emprendimiento; innovación |
|||
|
|
Susbauer 1973 |
Emprendimiento dentro de la organización |
Emprendimiento; Diversificación |
Emprendimiento; Creación |
Emprendimiento; innovación; Renovación estratégica |
Emprendimiento, innovación |
Emprendimiento interno |
||
De la tabla 3 se observan como elementos comunes en las definiciones ofrecidas por los autores en cuestión, la
creación de nuevos negocios, la diversificación, la innovación y la renovación estratégica al interior de las
empresas. De igual forma se observan otras coincidencias y puntos de encuentro entre los elemen¬tos que hacen
parte de cada una de las definiciones de estos constructos, como es el hecho de compartir el interés en la
reconfiguración organizacional, lo cual destaca la importancia de su conexión para la renovación de las
empresas. De la tabla se extrae que las definiciones que parecen más claras y concluyentes son las de Zahra
(1991), Burgelman (1983) y Susbaer (1973).
Para efectos de este artículo se definen el intraemprendimiento como la actividad emprendedora que al interior
de una empresa desarrollan sus trabajadores, impulsando la creatividad e innovación, la generación de empleo y
la competitividad. y, el emprendimiento corporativo parafraseando a Seshadri & Tripathy, (2006) como el
proceso que permite estimular, canalizar y capitalizar las energías y el espíritu emprendedor de los empleados
para generar proyectos innovadores, de nuevos negocios y de mejoras organizacionales que contribuyan a
fortalecer la competitividad de la empresa.
Colombia muestra una posición baja en intraemprendimiento y emprendimiento corporativo en comparación con
América Latina (Vesga, 2007). Según el Departamento Nacional de Planeación-DNP [5], la
inversión privada en tecnología en Colombia oscila entre el 15% y el 20% del total, cuando en países como México
y Brasil ese porcentaje llegó en el año 2003 a 29,8% y 39,8% respectivamente. De otra parte, según la
información del documento Visión Colombia II Centenario, del DNP, mientras que en el período 2002-2004 en
Colombia se expidieron en promedio 0,03 patentes por cada 100.000 habitantes, en Chile el indicador fue 0,13 y
en Argentina 0,53. El gasto total en Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB en el año 2004 en
Colombia llegó a 0,37% del PIB, mientras que en Chile fue de 0,65% del PIB, en Brasil de 0,93% del PIB y en
Israel de 4,55% del PIB.
En la última década América Latina ha registrado un crecimiento significativo en su dinamismo empresarial, lo
cual se debe en especial por la actividad emprendedora. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM)
2015-2016, es la segunda región con mayor intención de emprendimiento (aquellos que planean iniciar un negocio
en los próximos 3 años) con 29,9% de la población entre 18 y 64 años motivada en hacerlo. Aunque las condiciones
de desempleo y las exigencias diarias son una de las mayores motivaciones para los emprendedores, de acuerdo con
el GEM, casi dos de cada tres empresarios latinoamericanos son impulsados por oportunidad y no por necesidad. El
GEM clasificó la participación de las economías durante el 2015 arrojando que en Latinoamérica los líderes en
emprendimiento son: Argentina, Barbados, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú,
Puerto Rico y Uruguay, en su ranking respectivo son los que más participación tienen en cuanto a emprendimiento
se trata.
Figura 1 – Emprendimiento en países de América latina

Fuente: GEM 2015-2016
El informe señala que, si bien la principal motivación es no depender de un empleador, el 40% de los
colombianos piensa que lo hacen para mejorar la compatibilidad entre familia y obtener tiempo libre, y conseguir
su realización personal. Colombia cuenta con características que hacen posible el emprendimiento, entre las que
se destaca el tamaño del mercado, la positiva predisposición ante los negocios y el ingenio para buscar
herramientas que hagan posible la formación de nuevas corporaciones que generen oportunidades (GEM – Colombia,
2014).
Para Colombia, los resultados de este tipo de mediciones siempre revelan que hay una alta cultura de creación de
empresas. El informe del GEM indica que 71% de los adultos ve el espíritu empresarial de manera positiva y 52%
tiene la intención de innovar.
En 2015, el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) entregó los resultados del informe correspondiente a la
encuesta 2014, en lo que concierne a la tasa y el perfil de la actividad empresarial del mundo, ofreciendo
cifras de 54 países, que relacionan zonas geográficas y diversas gamas de desarrollo, resultados en población
superior a 100.000 encuestados (adultos entre 18 y 64 años). El GEM observa las acciones de los emprendedores
que están en diferentes etapas del proceso de crear y mantener un negocio, siendo uno de los indicadores más
seguidos el que corresponde la tasa de actividad emprendedora [6] de fase temprana (TEA, por
su sigla en inglés), la cual mide el porcentaje de personas de 18 a 64 años que están en una determinada fase
del proceso emprendedor.
El GEM define la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA, por sus siglas en inglés) (Total Entrepreneurial
Activity), como el índice que suma el porcentaje de las personas adultas (entre 18 y 64 años) que se pueden
clasificar entre la fase de “emprendedor naciente”, más el porcentaje de personas adultas que se pueden
clasificar entre la fase “nuevo emprendedor”. Esta suma representa el total de los emprendimientos en etapa
temprana, una de las medidas claves dentro de la metodología de GEM. Esta fase comprende desde el inicio de
compromiso de recursos hasta que los individuos emprendedores han pagado salarios hasta por 42 meses.
En el caso de Colombia, 18.5% de la población adulta en 2014 estuvo involucrada en actividades emprendedoras en
etapas iniciales, superior al promedio de las economías impulsadas por la eficiencia (14%), ocupando el noveno
lugar entre estas. Con relación a los países de América Latina y el Caribe, Colombia también se ubica en el
noveno lugar, donde destacan países como Ecuador (32.6%), Perú (28.8%) y Bolivia (27.5%) con las tasas más
altas. En términos generales, esta clasificación no es mala, dado que puede estar mostrando la capacidad del
país para generar empresas cada vez más sostenibles, lo cual hace que generen empleo y, por lo tanto, como se
señaló anteriormente, haya menos necesidad de crear empresas como alternativa de generación de ingresos.
Figura 2 – Evolución de la TEA para Colombia

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2014.
La TEA está compuesta por dos tipos de emprendedores: emprendedores nacientes y los nuevos empresarios. Los primeros son las personas entre 18 y 64 años que han comprometido recursos para empezar una empresa, pero aún no han pagado sueldos o salarios. En 2014, en Colombia la mayor parte de la TEA estuvo conformada por emprendedores nacientes, con una tasa de 12.4%, similar a la de las economías impulsadas por los factores, pero superior a las economías impulsadas por la eficiencia y la innovación. Esto muestra que aún este componente de la TEA no tiende a estabilizarse; lo cual no es un mal indicador, por cuanto muestra más el potencial emprendedor del país en términos del interés de la población de ser empresarios (GEM Colombia, 2014).
Figura 3 – Actividad Emprendedora de Fase Temprana (TEA) por país, agrupados por fase de desarrollo económico.

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2014.
Se puede concluir de la figura 3 que los resultados de las economías impulsadas por la innovación muestran
tasas de emprendimiento bajas, en comparación a las economías impulsadas por factores e impulsadas por la
eficiencia, que presentan tasas de emprendimiento altas. Parecería pues que un tipo de emprendimiento (el
independiente) es sustituido por el otro (el de empleados) cuando una economía se desarrolla, coincidiendo con
lo expuesto por Knight (1987) y Sharma & Crisman (1999), en la Tabla 3.
En cuanto a la evolución de la tasa de emprendedores nacientes en Colombia en 2014, se aprecia en la figura 4
una disminución de 1.2 puntos porcentuales con respecto a 2013, similar a lo sucedido con el promedio de
economías impulsadas por la eficiencia, pero contrario a la tendencia creciente del resto de economías. Aunque
no es una diferencia preocupante, desde el punto de vista del interés real de la población de ser empresarios,
esta disminución puede ser el efecto negativo de algunos factores del entorno, como se señaló anteriormente.
Figura 4 – Evolución de la TEA nacientes para Colombia

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2014.
El GEM también ofrece la actividad emprendedora de los empleados (EEA, por su sigla en inglés), con un foco en
aquellas personas que desempeñan un rol protagónico en la creación y desarrollo de nuevas actividades de negocio
para las organizaciones que trabajan; incluye a emprendedores que desarrollan o lanzan nuevos productos o
servicios o establecen nuevas unidades de negocio que constituyen un nuevo establecimiento o una nueva filial
para su empleador principal.
En general, la actividad emprendedora de los empleados (EEA) es cada vez mayor a medida a lo largo de las etapas
de desarrollo, siendo de mayor crecimiento en economías impulsadas por la innovación, y más bajo en países menos
desarrollados. No obstante, lo que es significativo para el caso colombiano es que Colombia es el tercer país de
Suramérica en resultados, superado por Uruguay y de lejos por Chile.
Figura 5 – Actividad Emprendedora de los Empleados (EEA) por país en 2014, agrupados por fase de desarrollo económico.

Fuente: Global Entrepreneurship Monitor 2014.
La figura 5 proporciona una idea de las diferencias relacionadas con la fase de desarrollo en cuanto a la Tasa
de actividad emprendedora total en estadio temprano (porcentaje de individuos 18-64 años de edad que se
encuentran en el proceso de iniciar un negocio o que ya están ejecutando un nuevo negocio, no mayores de 42
meses). Si bien las diferencias se vuelven menos marcadas, se mantiene el patrón de una mayor tasa de EEA dentro
de las economías basadas en la innovación.
Dado el potencial de impacto económico a lo largo de las cadenas de valor que se deriva de los emprendimientos
corporativos, el Informe Nacional de Competitividad 2015- 2016 recomendó diseñar e implementar un programa para
su promoción a cargo de Innpulsa (institución del Gobierno colombiano creada en febrero de 2012, para apoyar y
promover el crecimiento empresarial extraordinario, es decir, las iniciativas de negocio que puedan crecer de
manera rápida, rentable y sostenida. Desde 2014, Innpulsa comenzó a analizar la posibilidad de diseñar e
implementar apoyos al emprendimiento corporativo, con un interés marcado en incentivar el capital de riesgo
corporativo. Para ello, se debería diseñar un plan de acción más robusto que abarque las diferentes
manifestaciones del emprendimiento corporativo y que permita solucionar las principales fallas de mercado que
inhiben su surgimiento (Consejo Privado de Competitividad, 2016).
De acuerdo con Kantis & Drucaroff (2011), el concepto de emprendimiento corporativo tiene el potencial de
ser una herramienta poderosa para el desarrollo. El mayor desafío al que se enfrenta Colombia es movilizar el
capital existente exponiendo los nuevos negocios en los mercados reales, en lugar de incubarlos en ambientes que
los protegen, tal como es el caso de las incubadoras tradicionales. Además, el emprendimiento corporativo es un
curso de acción casi inevitable que debería ser parte de la dirección natural de negocios de las empresas
establecidas. Por tanto, es muy probable que la promoción del emprendimiento corporativo contribuya a la
formación de clusters o ecosistemas emprendedores.
El intraemprendimiento y el emprendimiento corporativo han demostrado ser dos escenarios estratégicos de
renovación empresarial, viables para el desarrollo económico y social, sin embargo, a pesar de su importancia
las empresas colombianas no promueven su desarrollo estratégico, asumiendo modelos de negocios tradicionales
basados en una orientación económica impulsada por factores (agricultura de subsistencia y recursos naturales).
Los sectores se apoyan en factores básicos de producción tanto naturales como de mano de obra. Las empresas
compiten por precio y no por diferenciación. Las tecnologías se importan y la sofisticación de los consumidores
es escasa (Acosta-Prado et al., 2014).
Por tanto, es importante que en las empresas colombianas se establezcan programas formales para impulsar la
cultura de intraemprendimiento, sobre todo si se tiene el interés en mejorar ostensiblemente la competitividad,
estableciendo puentes entre la actual orientación económica impulsada por factores hacia una impulsada por la
eficiencia, o bien, impulsada por la innovación. Esto permitiría favorecer la capacidad para invertir en
tecnología, mejorarla y adaptarla utilizando una base educativa más amplia. Los factores se mejoran y
especializan, fase crucial para vencer subdesarrollo y crear condiciones sostenibles de ventaja competitiva. De
esa forma, se podrían perfeccionar los factores, el tejido empresarial se sofisticaría y adquiriría excelencia,
se refinaría las exigencias de los consumidores y se internacionalizarían. En definitiva, las empresas podrían
desarrollar estrategias de renovación y estructuras con visión global.
Según Novoa (2008), un programa de este tipo impone metas, como el porcentaje de ventas que deben alcanzar los
nuevos proyectos, midiendo la riqueza y el valor generado. Para esto deben definir claramente las estrategias y
estructuras organizacionales de centralización, coordinación y desarrollo de proyectos innovadores. La
movilización de recursos, que para un emprendedor suele ser difícil, dentro de la empresa puede ser más fácil
puesto que los recursos están allí, es decir: personas, tecnología, inversión, medios, espacios, marcas,
distribución, capacidad de producción.
Sin embargo, para que el emprendimiento sea más efectivo, debería haber una flexibilidad en la organización
interna de la empresa, permitiendo que la gestión se realice a través de la implementación de proyectos. En
lugar de una actividad rutinaria, basada en planes y presupuestos anuales a realizar por organizaciones de tipo
funcional y jerárquica, se debería proponer laborar en actividades fragmentadas que impulsen el empoderamiento
de las personas, mediante equipos de trabajo. A medida que los proyectos se fuesen completando, se sustituirían
por otros y, los equipos humanos serán recompuestos. Con ello, seguramente, no habría una gran concentración de
liderazgo en una sola persona en cabeza de una organización.
Finalmente, las oportunidades siempre estarán en el entorno mismo del negocio. Por tanto, las organizaciones
tolerantes con la iniciativa emprendedora deberían estar dispuestas a explorar su entorno y a que su gente, una
vez se empodere, pueda dedicar parte de su tiempo a verificar la periferia de la empresa.
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1. Este artículo presenta los resultados de la revisión teórica
desarrollada como parte del proceso doctoral en la Universidad EAN.
2. Doctor en Ciencias empresariales, Universidad de Nebrija, España; Doctor en Gestión,
Universidad EAN; Profesor Investigador de la Universidad EAN. Email: rpradao@universidadean.edu.co
3. Post-PhD en Administración Universidad de São Paulo. Doctor en Dirección y Organización de
Empresas, Universidad Autónoma de Madrid. Profesor asociado de la Universidad Externado de Colombia. Email: julioc.acosta@uexternado.edu.co
4. Post-PhD en Administración Universidad de São Paulo. Doctor en Ciencias Administrativas del Instituto Politécnico Nacional – México. Profesor de la Universidad EAN - Colombia, Email: mgarzon2.d@ean.edu.co
5. Entidad del Estado colombiano que diseña y controla las políticas de desarrollo económico, social y ambiental del país, en coordinación con los ministerios y los entes territoriales.
6. Se entiende como actividad emprendedora tanto a la creación de una nueva empresa, el desarrollo de joint ventures y en un término más laxo, el desarrollo de proyectos colaborativos para el lanzamiento de nuevos productos, nuevos procesos o nuevas unidades de negocio.